Ataque ruso con misiles y drones en Kiev: al menos cuatro muertos y decenas de heridos
Una nueva ofensiva de Rusia contra Kiev dejó víctimas fatales, destrucción en zonas residenciales y reavivó la tensión en la guerra con Ucrania. El uso de misiles de alta velocidad vuelve a preocupar a la comunidad internacional.
La capital ucraniana volvió a ser escenario de una madrugada de terror. Rusia lanzó una ofensiva masiva con misiles y drones que impactaron en distintos puntos de Kiev y sus alrededores, causando al menos cuatro muertos y decenas de heridos, según confirmaron autoridades locales.
Las explosiones comenzaron poco después de la 1 de la madrugada, tras una alerta de la Fuerza Aérea ucraniana que advertía sobre la posible utilización de armamento balístico avanzado. Entre las armas mencionadas figura el misil hipersónico Oreshnik, una tecnología que, según Moscú, es extremadamente difícil de interceptar.
El alcalde de la ciudad, Vitali Klitschko, describió la situación como "una noche terrible" y confirmó que al menos 56 personas resultaron heridas, muchas de ellas hospitalizadas. Equipos de emergencia trabajaron durante horas entre escombros, incendios y estructuras dañadas.
El ataque dejó más de 40 puntos afectados en Kiev, incluyendo viviendas, comercios, depósitos y hasta infraestructuras cercanas al sistema de transporte. Incluso se reportaron daños en zonas cercanas a la emblemática Plaza de la Independencia.
Durante la ofensiva, cientos de vecinos buscaron resguardo en estaciones de metro, que desde el inicio de la guerra funcionan como refugios antiaéreos improvisados. Testimonios de residentes reflejan el clima de miedo que persiste en la ciudad tras más de dos años de conflicto.
Con la llegada del amanecer, el alcance del ataque se hizo más visible: edificios parcialmente derrumbados, humo en el horizonte y equipos de rescate removiendo escombros en busca de posibles sobrevivientes.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, había advertido horas antes sobre la posibilidad de un ataque de gran escala basado en información de inteligencia compartida con Estados Unidos y aliados europeos.
En paralelo, el presidente ruso, Vladimir Putin, había ordenado preparar represalias tras acusar a Ucrania de atacar objetivos en territorios ocupados. Kiev negó esas acusaciones y aseguró que sus operaciones apuntan a objetivos militares estratégicos.
El uso potencial de misiles como el Oreshnik, capaces de superar varias veces la velocidad del sonido, marca una nueva fase en la guerra.
El ataque no solo afectó a Kiev. En la región circundante también se reportaron víctimas fatales y heridos, lo que evidencia la amplitud de la ofensiva.
La tensión se extendió más allá de las fronteras ucranianas. Polonia activó su aviación militar como medida preventiva, aunque no se detectaron violaciones de su espacio aéreo.
Analistas internacionales advierten que este tipo de ofensivas incrementa el riesgo de una escalada regional y complica los intentos diplomáticos para alcanzar un alto el fuego. Además, el conflicto sigue teniendo impacto directo en la economía global, especialmente en los mercados energéticos y de granos.
A más de dos años del inicio de la invasión, el conflicto entre Rusia y Ucrania continúa sin una resolución cercana. Los ataques a gran escala, como el ocurrido en Kiev, reflejan una dinámica de desgaste donde ambas partes intensifican sus capacidades militares.
Mientras tanto, la población civil sigue siendo la más afectada, obligada a convivir con sirenas, refugios y la incertidumbre constante de nuevos bombardeos.







