Cuba en la oscuridad total: un nuevo colapso del sistema eléctrico paraliza al país
La falta de combustible, la tecnología obsoleta y la presión geopolítica profundizan una emergencia que ya suma seis episodios similares en el último año y medio
El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) de Cuba sufrió este lunes a las 13:40 (hora local) un "apagón total", dejando a la totalidad de la nación sumida en la oscuridad. La empresa estatal Unión Eléctrica (UNE) confirmó que la falla masiva privó del servicio a casi 10 millones de habitantes, marcando el sexto colapso crítico en los últimos 18 meses. Aunque el Ministerio de Energía y Minas activó protocolos de emergencia, el horizonte de resolución es incierto.
Un sistema al límite de su capacidad
A diferencia de los cortes programados habituales, este incidente redujo la generación eléctrica a cero en todo el territorio. La arquitectura de la red cubana, dividida en bloques de generación independientes, vuelve el proceso de restablecimiento extremadamente complejo y lento. Como antecedente, tras el huracán Ian en 2022, el país necesitó una semana completa para normalizar el servicio. Horas antes de este desplome, las autoridades ya estimaban que el 62% del país carecería de luz por falta de capacidad.
Petróleo escaso y tecnología soviética
La crisis se asienta sobre dos pilares críticos:
Desabastecimiento de combustible: El presidente Miguel Díaz-Canel informó que el país no recibió crudo durante el último trimestre. Venezuela, histórico proveedor, no ha realizado envíos este año, y solo se han registrado arribos menores desde México y Jamaica.
Infraestructura obsoleta: Las centrales termoeléctricas, mayoritariamente de origen soviético, presentan un desgaste avanzado por décadas de uso y la falta de mantenimiento adecuado.
Tensiones geopolíticas y descontento social
El escenario se ve agravado por la presión de Washington, que ha intensificado bloqueos al petróleo venezolano destinado a la isla. Esta inestabilidad energética profundiza la crisis económica post-pandemia, que ya acumula una caída del 15% en el PIB y un flujo migratorio histórico.







