Murió Jesse Jackson, referente de los derechos civiles y sucesor de Martin Luther King
Tenía 84 años y fue una de las principales figuras del movimiento por la igualdad racial. Pastor, activista y candidato presidencial, dejó una huella profunda en la política y la sociedad estadounidense.
Jesse Jackson, histórico activista por los derechos civiles y uno de los referentes más influyentes de la comunidad afroamericana en Estados Unidos, murió este martes a los 84 años.
Su vida estuvo marcada por la lucha contra la discriminación racial y por su papel en la política nacional, donde se convirtió en uno de los primeros afroestadounidenses en competir con fuerza en una interna presidencial demócrata, abriendo el camino para que décadas después Barack Obama llegara a la Casa Blanca.
La noticia fue confirmada por su familia a través de un mensaje en redes sociales. "Su inquebrantable fe en la justicia, la igualdad y el amor inspiró a millones de personas", señalaron. Sus hijos lo definieron como "un líder servicial, no solo para nuestra familia, sino para los oprimidos, los que no tienen voz y los ignorados de todo el mundo".
Jackson nació el 8 de octubre de 1941 en Greenville, Carolina del Sur, en un contexto de fuerte segregación racial. Creció en la pobreza y enfrentó desde joven las barreras del racismo. "No nací con una cuchara de plata en la boca. Es una pala lo que estaba previsto para mis manos", recordó en alguna ocasión sobre sus orígenes humildes.
En la década de 1960 participó en sentadas contra la discriminación y se sumó a la histórica marcha entre Selma y Montgomery. Fue cercano colaborador de Martin Luther King y estuvo junto a él en Memphis en 1968, el día del asesinato del líder. Como pastor bautista y orador, se consolidó como una de las voces centrales del movimiento por la igualdad.
En los años setenta y ochenta fundó organizaciones como PUSH (Gente Unida para Salvar la Humanidad) y la Coalición Nacional Arcoíris, luego unificadas, con el objetivo de promover la justicia social.
En 1984 se convirtió en el primer afroestadounidense en alcanzar un lugar destacado en una interna presidencial demócrata, al quedar tercero en las primarias. Cuatro años después volvió a postularse y finalizó detrás de Michael Dukakis. En la convención demócrata de 1984 pronunció una frase que marcó su carrera: "Mis electores son los desesperados, los condenados, los desheredados, los ignorados, los despreciados".
A lo largo de su trayectoria también enfrentó controversias. Durante la campaña de 1984 utilizó un término antisemita por el que debió disculparse. Más adelante fue criticado por su encuentro con Hugo Chávez en 2005 y por asistir a su funeral en 2013.
Jackson participó en momentos clave de la historia reciente de Estados Unidos: estuvo presente en la celebración por la victoria de Barack Obama en 2008 y acompañó a la familia de George Floyd en 2021, tras el veredicto que condenó al policía Derek Chauvin.
Además de su activismo interno, se desempeñó como mediador internacional, abogó por el fin del apartheid en Sudáfrica, fue emisario especial para África durante la presidencia de Bill Clinton y participó en negociaciones para liberar rehenes estadounidenses en Siria, Irak y Serbia.
En 2017 anunció que padecía Parkinson, lo que redujo su actividad pública. En noviembre pasado ingresó para recibir tratamiento por una enfermedad neurodegenerativa rara y grave, la parálisis supranuclear progresiva (PSP), según informó su organización, Rainbow PUSH Coalition.
Con su muerte, Estados Unidos despide a una de las figuras más emblemáticas de la lucha por los derechos civiles y la igualdad racial.







