Trump: su aprobación cae al 34% mientras escala el conflicto con Irán
El desgaste económico por la suba de los combustibles y la tensión bélica en Medio Oriente hunden la imagen del mandatario. En paralelo, el Senado blindó sus facultades militares frente a una posible ofensiva contra Cuba
Según el último relevamiento nacional de la consultora Reuters/Ipsos, la imagen positiva del presidente de los Estados Unidos retrocedió hasta el 34%, un piso que enciende las alarmas en la Casa Blanca. Esta caída de dos puntos respecto a abril no es una cifra aislada, sino el síntoma de un malestar social profundo que tiene dos motores claros: el bolsillo y las botas en el barro.
El principal foco de conflicto es la intervención militar contra Irán iniciada a fines de febrero. Lo que comenzó como una demostración de fuerza conjunta con Israel terminó impactando de lleno en la vida cotidiana de los estadounidenses. El costo de la nafta se disparó más de un 40% en pocas semanas, un golpe directo al consumo que desplomó el respaldo a la gestión económica del 25% al 22%. El entusiasmo bélico también se enfría: hoy solo un tercio de la población apoya la continuidad de las operaciones, una cifra que viene en picada desde marzo.
Mientras el frente externo se complica, el Capitolio se convirtió en el escenario de una batalla política por el control de los "poderes de guerra". En una votación ajustada que terminó 51 a 47, el Senado -de mayoría republicana- logró bloquear un proyecto demócrata que pretendía atarle las manos a Trump para iniciar acciones militares contra Cuba sin el visto bueno del Congreso. La votación dejó algunas sorpresas, como el apoyo del demócrata John Fetterman a la postura oficialista, mientras que los republicanos díscolos Susan Collins y Rand Paul se unieron a la oposición en un intento fallido por limitar la autoridad presidencial.
La mirada de Washington sobre La Habana no es casual. Desde que asumió su segundo mandato, Trump endureció el bloqueo petrolero y ya deslizó en varias oportunidades que, tras Venezuela e Irán, la isla caribeña es el "próximo objetivo" en su agenda de política exterior. Esta retórica de confrontación parece ser la marca registrada de una administración que no solo busca rediseñar el mapa geopolítico, sino también dejar una huella imborrable en la simbología de su país.
En vísperas del 250 aniversario de la independencia, el gobierno avanzó con una serie de medidas de fuerte impronta personalista que generaron polémica. El Departamento de Estado confirmó que los nuevos pasaportes llevarán la imagen de Trump y su firma en letras doradas, un detalle que se replicará en los billetes de dólar y en monedas conmemorativas de oro. A esto se suma el reciente bautismo del Aeropuerto Internacional de Palm Beach, que ya opera oficialmente bajo el nombre de "Presidente Donald J. Trump", consolidando una estética de poder que busca blindar su figura frente a los nubarrones de las encuestas.







