Investigación

Adorni y su "milagro económico": apareció otra jubilada que le prestó US$ 100 mil y ya son tres jubiladas por un total de US$ 300 mil

Una nueva revelación volvió a poner bajo la lupa el patrimonio del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el mismo funcionario que sale semana a semana a explicarle a los argentinos por qué el ajuste es necesario y el modelo funciona. Según pudo conocerse, una tercera jubilada figura como prestamista en una de sus operaciones inmobiliarias, por US$ 100 mil.

El número ya no es anecdótico: son tres mujeres en esa condición y US$ 300 mil en total.

El dato se suma a lo que había trascendido días atrás a través de La Nación: en la compra de un departamento en el barrio porteño de Caballito, dos mujeres (de 64 y 72 años) aparecían como acreedoras de una hipoteca por US$ 200 mil sobre una propiedad declarada en US$ 230 mil. Cien mil dólares cada una. Jubiladas.

Ahora el esquema, lejos de ser una excepción, parece repetirse. Una tercera adulta mayor habría aportado otros US$ 100 mil en una operación diferente, lo que refuerza la sospecha de un patrón: una forma recurrente, y llamativamente similar, de financiar compras inmobiliarias de alto valor.

Hay más. En distintas operaciones aparece siempre la misma escribana, Adriana Nechevenko, quien también habría tenido reuniones en Casa Rosada en los últimos años. Un detalle que no es menor cuando se analiza el circuito completo detrás de las transacciones.

A eso se suma otro elemento que complica el cuadro: algunas de las mujeres que figuran como prestamistas habrían declarado no conocer a Adorni ni tener vínculo directo con él. Si es así, la pregunta obvia es quién las acercó, y por qué.

Por ahora no hay resolución judicial. Pero la acumulación de datos ya instaló el tema en la agenda política y mediática con una fuerza que va más allá de lo estrictamente legal. Porque el problema de fondo no es solo jurídico: es de credibilidad. La misma credibilidad que Adorni exige cuando le pide a los jubilados paciencia, austeridad y confianza en el proceso.

El hombre que cada semana baja a la sala de conferencias de la Casa Rosada a vender el relato del orden fiscal y el sacrificio compartido financia (según los registros públicos) sus propiedades con cientos de miles de dólares aportados por jubiladas que, encima, dicen no saber bien de qué se trata.

Si las operaciones son completamente legales y transparentes, la explicación está disponible. Solo hay que darla.

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