neuquén

Avión alcanzado por un rayo: un vuelo de JetSMART debió abortar el aterrizaje en Aeroparque y regresar a Neuquén

La aeronave fue impactada durante una fuerte tormenta eléctrica en Buenos Aires. Hubo momentos de tensión a bordo, pero no se registraron heridos y el protocolo de seguridad funcionó correctamente.

 Un vuelo de JetSMART que había partido desde el Aeropuerto Presidente Perón de Neuquén con destino al Aeroparque Jorge Newbery vivió momentos de alta tensión luego de que la aeronave fuera alcanzada por un rayo en plena maniobra de aproximación a la Ciudad de Buenos Aires. El episodio ocurrió en la noche del viernes, en medio de una tormenta eléctrica intensa que afectaba el área metropolitana.

Según el testimonio de pasajeros, el avión se encontraba a pocos minutos de aterrizar cuando se produjo el impacto. De inmediato, la tripulación aplicó los protocolos de seguridad establecidos para este tipo de situaciones: se abortó el descenso, la aeronave volvió a ganar altura y se decidió regresar a Neuquén como medida preventiva.

Durante esos minutos se vivieron escenas de nerviosismo dentro de la cabina. Las turbulencias se intensificaron por las condiciones climáticas y varios pasajeros sufrieron descompensaciones, con casos de vómitos producto del movimiento brusco. A pesar del susto, la situación fue contenida por el personal de a bordo, que mantuvo la calma y asistió a los viajeros.

El avión aterrizó sin inconvenientes en Neuquén, donde se activaron los procedimientos de revisión técnica obligatoria. De acuerdo con estándares internacionales de aviación, las aeronaves comerciales están diseñadas para soportar el impacto de rayos sin comprometer la seguridad del vuelo, ya que cuentan con sistemas que conducen la descarga eléctrica por el fuselaje sin afectar los sistemas críticos. Sin embargo, cada incidente requiere inspecciones exhaustivas antes de volver a operar.

Especialistas en seguridad aeronáutica explican que, a nivel mundial, los aviones comerciales son alcanzados por rayos al menos una vez al año en promedio, y que estos eventos rara vez generan consecuencias graves. No obstante, cuando ocurren durante fases sensibles como el despegue o aterrizaje, las decisiones preventivas -como la adoptada en este caso- son clave para minimizar riesgos.

Tras el aterrizaje en Neuquén, los pasajeros permanecieron en la terminal aérea a la espera de definiciones por parte de la aerolínea sobre la reprogramación del vuelo. Algunos incluso evaluaban no continuar el viaje luego del episodio vivido, mientras aguardaban información oficial sobre el estado de la aeronave o la asignación de otro avión.

El incidente se dio en un contexto de fuerte inestabilidad climática en Buenos Aires, con tormentas eléctricas, ráfagas de viento y lluvias intensas que obligaron a modificar operaciones en Aeroparque y otros aeropuertos de la región. En estos escenarios, las aerolíneas y los controladores aéreos priorizan la seguridad operacional, lo que puede derivar en demoras, desvíos o cancelaciones.

Hasta el momento, no se reportaron personas heridas y desde la compañía no trascendieron detalles adicionales, aunque se espera un parte oficial sobre lo ocurrido y las medidas adoptadas.

Temas de la nota: