Berazategui: Una jubilada puso en adopción a su perra por falta de dinero y la ayuda de la gente evitó la separación
Mónica, de 66 años, no lograba costear el alimento y las vacunas de Wendy con su jubilación mínima. Tras un posteo desesperado en redes sociales, una ola de donaciones cambió su destino en pocas horas
La desesperación de Mónica Paredes se transformó en un milagro colectivo. A sus 66 años, esta vecina de la localidad de Plátanos, en Berazategui, se enfrentó a la decisión más difícil de su vida: desprenderse de Wendy, su perra de dos años y única compañía, debido a que su situación económica y problemas de salud le impedían brindarle los cuidados básicos.
Mónica atraviesa una realidad compartida por muchos adultos mayores: sobrevive con una jubilación mínima y padece osteoporosis, lo que dificulta incluso los paseos diarios de su mascota. "Me duele darla, pero tampoco quiero que esté sufriendo. Yo le doy polenta y menudos, pero ya no puedo más", había escrito con angustia en un grupo vecinal de Facebook.
El poder de las redes sociales
Lo que comenzó como un pedido de adopción desgarrador terminó convirtiéndose en una campaña de solidaridad nacional. El mensaje saltó de Facebook a la red social X (antes Twitter), donde se viralizó en cuestión de minutos. La respuesta de la comunidad no se hizo esperar:
Recaudación inmediata: En menos de 24 horas, Mónica recibió donaciones que alcanzaron los 180.000 pesos.
Suministros: Vecinos de distintas zonas se organizaron para acercarle bolsones de alimento balanceado de primera calidad.
Alcance federal: El teléfono de la mujer no dejó de sonar, recibiendo mensajes de apoyo incluso desde la provincia de Córdoba.
Visiblemente emocionada, Mónica relató que utilizó los primeros fondos para comprar alimento y ya tiene planeado el esquema sanitario de su fiel amiga. "Con la plata voy a comprarle la vacuna, el antiparasitario, la pipeta y la voy a llevar al veterinario", aseguró, dejando atrás la idea de la separación.
Para esta jubilada, que vive sola tras su divorcio, Wendy es mucho más que una mascota; es su sostén emocional. "Me muero si la doy en adopción, es mi compañía y es su vida también", confesó entre lágrimas de alivio, agradecida por una sociedad que, esta vez, decidió no mirar hacia otro lado.
Fuente: TN (Todo Noticias)








