Aerolínea

Colapso en el aire: Flybondi fue a concurso de acreedores

La aerolínea low cost formalizó su pedido de concurso preventivo en medio de un derrumbe operativo total. Con apenas tres aviones en tierra, cuentas embargadas por el Estado, 1.000 familias de trabajadores en vilo y una feroz interna societaria, el futuro de la compañía pende de un hilo.

El sueño low cost que supo revolucionar los cielos argentinos atraviesa su hora más oscura. Tras acumular 57 días consecutivos sin realizar vuelos comerciales, Flybondi se presentó formalmente en concurso preventivo de acreedores para intentar frenar una agonía financiera insostenible y evitar la quiebra definitiva.

El expediente quedó radicado en el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 24, a cargo del juez Guillermo Mario Pesaresi. El objetivo principal de este paraguas judicial es congelar un pasivo multimillonario para abrir un canal de renegociación con acreedores, en un contexto donde la supervivencia de la empresa luce cada vez más comprometida.

Un derrumbe operativo sin escalas

La debacle de la aerolínea no es solo financiera, sino también operativa. Su sitio web volvió a quedar fuera de servicio, paralizando la venta de pasajes y la gestión de reservas. Los números oficiales de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) grafican el desplome: mientras que en agosto de 2025 transportó más de 254.000 pasajeros (un 17% del mercado doméstico), en agosto de 2026 apenas movilizó 1.865 viajeros, desplomándose al 0,1% de participación.

Actualmente, la compañía mantiene solo tres aeronaves en territorio argentino sin actividad, mientras que otras diez ya fueron devueltas a sus arrendadores (lessors) o aguardan los trámites técnicos de salida del país.

Embargos, deudas y una tormenta judicial

La petrolera de pasivos que empujó a la firma al concurso supera holgadamente los 4.000 millones de pesos -cifra que treparía por intereses y embargos-. Entre julio y agosto, tanto la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) como la propia ANAC embargaron las cuentas de la empresa por montos superiores a los 1.500 millones de pesos cada una.

A esto se suman deudas operativas con la EANA, Intercargo, talleres, proveedores de combustible, hoteles locales como el Presidente (que reclama unos 660 millones) y compromisos internacionales por mantenimiento que rondan los 5,5 millones de dólares. En paralelo, la situación social es dramática para 1.000 familias de trabajadores que denuncian sueldos impagos, demoras en retiros voluntarios y falta de indemnizaciones. Del lado de los usuarios, el sitio Failbondi calcula que la aerolínea canceló unos 2.400 vuelos en lo que va de 2026, dejando una deuda por reembolsos no efectuados que supera los 19 millones de dólares.

Como telón de fondo, la crisis expuso una guerra sin cuartel entre sus accionistas -el fondo inversor COC Global y Cartesian Capital Group- y se cruza peligrosamente con derivaciones en Comodoro Py, donde se investiga una causa por presunto encubrimiento y contrabando de valijas en vuelos privados vinculados a su cúpula empresaria. Con la justicia comercial interviniendo el timón, el tiempo corre en contra para saber si Flybondi logrará reestructurarse o si su historia ha llegado al final de la pista.

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