Identidad

Confirman por ADN que una chilena dada por desaparecida en la dictadura de Pinochet vive en Argentina

El Servicio Médico Legal de Chile estableció con más de 99,99% de certeza que Bernarda Vera Contardo está con vida en Miramar. Figuraba desde 1973 en las listas oficiales de víctimas ejecutadas.

Más de medio siglo después de ser registrada oficialmente como víctima de desaparición forzada y ejecución durante la dictadura de Augusto Pinochet, los peritajes genéticos confirmaron de manera científica que Bernarda Rosalba Vera Contardo está viva y reside en la localidad bonaerense de Miramar, Argentina.

El ministro en visita para causas de Derechos Humanos del Poder Judicial chileno, Álvaro Mesa Latorre, fue el encargado de notificar personalmente los resultados a la familia de la mujer. El examen, llevado a cabo por el Servicio Médico Legal (SML), cotejó el perfil genético de la persona localizada en la provincia de Buenos Aires con las muestras resguardadas en el Banco Genético de Familiares de Detenidos y Ejecutados Políticos, arrojando una certeza superior al 99,9999%.

A raíz del hallazgo y con el fin de resguardar la identidad de los involucrados, el magistrado decretó el secreto de sumario sobre el expediente, amparado en la legislación de protección de datos personales.

Un enigma de más de cinco décadas

En octubre de 1973, con 27 años, Bernarda Vera se desempeñaba como docente y militaba en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y en el Movimiento Campesino Revolucionario. Las reconstrucciones oficiales de la época indicaban que había sido arrestada el 10 de octubre en Trafún, región de Valdivia, y posteriormente ejecutada junto a otros prisioneros sobre el puente Villarrica.

Durante más de 50 años, su nombre formó parte del emblemático Informe de la Comisión Verdad y Reconciliación (Informe Rettig) y del archivo del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos de Chile, figurando como una de las víctimas del terrorismo de Estado.

La pista que cambió la historia

La hipótesis sobre su supuesta ejecución comenzó a derrumbarse a partir de investigaciones periodísticas que reconstruyeron su escape. Tras los operativos militares de 1973, Vera habría logrado cruzar la cordillera de los Andes junto a un grupo de sobrevivientes liderado por el ciudadano sueco Svante Grände, alias "Julio".

Registros migratorios confirman que la mujer obtuvo la residencia en Suecia en 1978 -donde más tarde tramitó la ciudadanía- antes de asentarse definitivamente en territorio argentino.

La pista definitiva emergió tras una cobertura del canal Chilevisión que logró ubicarla en la zona atlántica bonaerense. Al ser abordada en su momento por la prensa, la mujer prefirió no dar declaraciones y, a través de sus allegados, transmitió un único deseo: continuar su vida en paz.

La confirmación por ADN cierra de forma definitiva un expediente de más de medio siglo, abriendo nuevos interrogantes sobre los registros históricos de la época.

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