Conflicto en el Atlántico Sur: la Argentina acude al Tribunal del Mar para frenar el megaproyecto petrolero Sea Lion en Malvinas
Tras vencer el ultimátum diplomático al Reino Unido, el Gobierno nacional formalizó una demanda cautelar amparada en la CONVEMAR para paralizar la exploración hidrocarburífera en la cuenca insular, en simultáneo con el aval británico a la petrolera Navitas.
La disputa geopolítica por la soberanía del Atlántico Sur sumó un nuevo y tenso capítulo este martes, cuando el Gobierno argentino presentó formalmente ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar una solicitud de medidas provisionales orientadas a frenar el avance del proyecto petrolero Sea Lion, emplazado en la Cuenca Malvinas Norte.
La jugada judicial, difundida mediante un comunicado oficial de la Presidencia de la Nación, se concretó al expirar el plazo de dos semanas otorgado al Reino Unido en el marco del arbitraje iniciado el pasado 28 de septiembre. La acción legal se ampara en el artículo 290, inciso 5, de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), y busca impedir que la explotación unilateral de recursos naturales agrave una controversia reconocida a nivel internacional.
El trasfondo político y el avance de Navitas
La presentación argentina se precipitó en paralelo a los movimientos políticos en Londres. Tal como reportó el diario británico The Telegraph, la compañía Navitas Petroleum -asociada con Rockhopper Exploration- confirmó que el secretario de Exteriores del Reino Unido, Ed Miliband, aprobó formalmente el desarrollo del yacimiento.
Horas antes, el primer ministro británico, Andy Burnham, había ratificado ante la Cámara de los Comunes el respaldo del gobierno insular al plan extractivo, desestimando los reclamos interpuestos por Buenos Aires. La iniciativa contempla la extracción de reservas estimadas en hasta 1.700 millones de barriles de crudo, con un esquema operativo que prevé la puesta en marcha de los primeros pozos hacia 2028 mediante buques de producción flotante (FPSO) y una proyección de explotación superior a las tres décadas.
Salvaguarda de los recursos
Frente a este escenario, el Ejecutivo nacional reafirmó los derechos soberanos sobre el archipiélago y los espacios marítimos circundantes, advirtiendo sobre el riesgo de daños graves al ecosistema marino y la alteración irreparable del status jurídico de las áreas en litigio. Con esta acción en Hamburgo, la diplomacia argentina busca congelar las operaciones de una iniciativa valuada en miles de millones de dólares antes de que la infraestructura hidrocarburífera consolide la ocupación económica del lecho marino austral.








