Grave represión a jubilados frente al Congreso
Efectivos de Gendarmería cargaron contra los manifestantes, que adelantaron su reclamo de los miércoles debido al partido de Argentina por el Mundial. Hubo varios heridos, entre ellos el padre Paco Olveira.
La habitual movilización de los miércoles de los jubilados frente al Congreso de la Nación derivó esta mañana en un nuevo escenario de violencia institucional. Los manifestantes habían decidido adelantar la protesta a las primeras horas del día para no coincidir con el trascendental partido que la Selección Argentina disputará contra Inglaterra por las semifinales del Mundial 2026. Sin embargo, el cambio de horario no evitó el accionar de las fuerzas de seguridad.
Efectivos de Gendarmería Nacional reprimieron con dureza la concentración sobre la avenida Rivadavia. A través de registros de video difundidos por los propios participantes en redes sociales, se observó cómo los uniformados avanzaron contra las personas mayores que se manifestaban de forma pacífica, aprovechando las luces rojas del semáforo para visibilizar sus carteles.
Entre los heridos de la jornada se encuentra el padre Francisco "Paco" Olveira, integrante del Grupo de Curas en Opción por los Pobres, quien fue empujado por el personal de seguridad, arrojado al asfalto y agredido físicamente mientras se solidarizaba con el reclamo de la tercera edad.
La brecha entre el haber mínimo y la canasta básica
La protesta de los jubilados responde a la constante pérdida del poder adquisitivo frente al ajuste económico actual. Según los últimos datos de la Defensoría del Pueblo, la brecha entre los ingresos previsionales y el costo de vida real es alarmante:
La canasta básica de un adulto mayor: En marzo, una pareja de personas mayores requería un presupuesto mínimo de $1.561.525 mensuales para cubrir sus necesidades básicas en caso de tener vivienda propia, cifra que trepaba a los $2.314.178 si debían afrontar un alquiler.
Haber mínimo desfasado: En junio, la jubilación mínima de ANSES se ubicó en $473.327, cifra que incluye un bono de $70.000 que permanece congelado desde marzo de 2024. Incluso sumando dos haberes mínimos con bono, los ingresos no alcanzan a cubrir dos tercios de la canasta básica estipulada para subsistir dignamente, forzando a los beneficiarios a recortar en alimentos y medicamentos de primera necesidad.
"No todos los tiempos fueron iguales"
La represión se produce en un marco de extrema vulnerabilidad social que también golpea con fuerza a los sectores más postergados del Gran Buenos Aires. Días atrás, durante las celebraciones del Día de la Independencia, el propio padre Paco Olveira había alertado sobre el duro panorama habitacional en los barrios periféricos.
En declaraciones radiales, el sacerdote describió una "ausencia absoluta del Estado" que se traduce en el cierre de comedores comunitarios y el encarecimiento desmedido de servicios como la luz, el gas y el transporte público, que dificulta incluso la movilidad hacia los centros urbanos.
Olveira también se diferenció de los discursos eclesiásticos conciliadores que asimilan la actual crisis con gestiones previas. "En la época de Néstor y Cristina, ni siquiera en la de Alberto, se les pegaba a los jubilados en la calle. No existía esto de quitar medicamentos o de incumplir leyes de financiamiento clave", puntualizó el referente social, reclamando un posicionamiento más contundente por parte de las cúpulas de la Iglesia ante el deterioro de los derechos básicos de la población.
Con información de Página 12

