La conmovedora despedida de Bosco Ram髇 Biedma, el ni駉 atropellado en Tigre
Vecinos, amigos y familiares de las familias Biedma y Freixas se unieron en un emotivo adi髎, destacando la fortaleza y la fe de quienes lo conocieron.
Este s醔ado, alrededor de mil personas se reunieron en el Cementerio Memorial de Pilar para despedir a Bosco Ram髇 Biedma, el ni駉 de cinco a駉s que perdi� la vida tras ser atropellado en el country Pacheco Golf Club, en Tigre.
En la capilla del cementerio, iluminada por el sol, se celebr� una misa de una hora y media en la que se cantaron plegarias acompa馻das de guitarras. El ambiente, aunque cargado de tristeza, estuvo marcado por el optimismo y la esperanza, destacando la vida de Bosco por encima de su partida. Durante la ceremonia, se not� la presencia de muchos ni駉s, amigos cercanos al peque駉, quienes recorrieron el lugar con sonrisas que aliviaban el dolor de la despedida.
Entre los asistentes se encontraba el influencer de f鷗bol Jero Freixas, junto a su familia, y el diputado nacional Nicol醩 Massot. El sacerdote que ofici� la misa destac� el legado de Bosco, diciendo: "Es la primera persona que bautizo que ya lleg� al cielo, r醦ido, corriendo, como era Bosco, pero la esperanza es m醩 fuerte, hay que celebrar su vida".
Durante su intervenci髇, Daisy Freixas, madre de Bosco, comparti� su dolor: "Fue inesperado para todos, Dios nos regal� casi seis a駉s de un hijo fant醩tico, vivimos su vida intensamente". Agradeci� el cari駉 recibido y expres� que la fe y el amor de su familia la mantienen fuerte. "Bosco nos va a marcar el camino para llegar a la vida eterna. Creemos en la vida eterna; la mejor herencia que tenemos tanto Manuel como yo es la fe que viene desde nuestros tatarabuelos, bisabuelos y abuelos que est醤 en el cielo y ahora lo est醤 recibiendo", afirm� con emoci髇.
La despedida continu� con el cortejo hacia el lugar de la inhumaci髇, donde el padre de Bosco, Manuel Biedma, acompa馻do de otros familiares, carg� el f閞etro. Daisy Freixas, abrazada a sus seres queridos, sigui� el cortejo con un doloroso paso hacia el 鷏timo adi髎.
En ese momento tan dif韈il, el sacerdote destac� la fortaleza de la familia: "Padre misericordioso, te regalamos a Bosco como el tesoro m醩 grande; nos cuesta un mont髇, pero es mayor la fe". La abuela de Bosco tambi閚 record� con cari駉 la personalidad alegre e inquieta del ni駉, compartiendo an閏dotas de su vida, como cuando siempre preguntaba: "縃ay un kiosco en la cartera?".








