La Justicia decretó la quiebra de Garbarino y ordena la liquidación de todos sus activos
Tras cinco años de crisis financiera y múltiples intentos fallidos de rescate, el Juzgado Comercial N°7 dictó el cierre formal de la emblemática cadena de electrodomésticos
El Juzgado Nacional en lo Comercial N°7, bajo la titularidad de Fernando D'Alessandro, decretó formalmente la quiebra de Garbarino, poniendo fin a un extenso proceso concursal que la firma arrastraba desde 2021. La resolución judicial ordena la liquidación final de la empresa ante la imposibilidad de sus propietarios para renegociar las deudas con los acreedores o hallar un comprador que garantizara la continuidad operativa.
Un desenlace inevitable
El magistrado fundamentó su decisión en la ausencia de condiciones para prolongar el concurso preventivo. Como parte de la sentencia, se mantiene la inhibición general de bienes de la concursada, permitiendo que la sindicatura inicie la identificación y tasación de activos para su posterior remate.
La caída de la histórica cadena se precipitó tras el fracaso del mecanismo de cramdown (salvataje), una instancia donde terceros podían presentar propuestas para adquirir la compañía. Aunque la firma Vlinder se inscribió en el registro de interesados, finalmente no formalizó ninguna oferta de reestructuración. Una situación idéntica afectó a Compumundo, la unidad de informática del grupo, que tampoco logró despertar el interés de potenciales inversores.
Del esplendor al cierre definitivo
Fundada en 1951 por los hermanos Daniel y Omar Garbarino, la empresa fue durante décadas el referente indiscutido de la venta de tecnología en Argentina. En su etapa de mayor expansión, la cadena contó con:
Una red de más de 200 sucursales distribuidas en todo el territorio nacional.
Una nómina de aproximadamente 4.500 empleados.
Una presencia dominante en los principales centros comerciales del país.
Sin embargo, tras su adquisición en junio de 2020 por el empresario Carlos Rosales, la estructura de la firma sufrió una reducción drástica. Al momento de decretarse la quiebra, solo permanecían operativos tres puntos de venta: la sucursal de la avenida Cabildo en Belgrano, el local de la calle Uruguay en el centro porteño y un outlet en el barrio de Almagro.
Intentos fallidos de rescate
A lo largo del último año, la firma intentó diversas maniobras para evitar este desenlace. En abril de 2025, la Justicia ya había dictado una quiebra que Garbarino logró revertir temporalmente mediante el depósito de una parte de la deuda reclamada. Pese a obtener prórrogas adicionales para negociar, la falta de una propuesta de inversión sólida selló el destino de la marca que, durante más de 70 años, fue sinónimo de consumo masivo en el hogar argentino.




