"Obvio que sí": El video de un adolescente que eligió a sus padres en una audiencia judicial
Thiago tiene 15 años y su historia se volvió viral tras aceptar formalmente a Gabriela y José como su familia. El caso nació de una convocatoria pública y hoy celebra el triunfo del amor sobre la burocracia
"Thiago, ¿aceptas a Gabriela y a José como papás?", consultó la jueza de Familia N°1, Natalia Giunta. La respuesta del adolescente no necesitó protocolos: "Obvio que sí", disparó con una sonrisa, desatando una ovación de aplausos y lágrimas que incluyó a la propia magistrada.
El video del momento, compartido por su mamá, Gabriela, se volvió un fenómeno viral el último fin de semana. Sin embargo, detrás de esos segundos de felicidad pura, existe un camino de casi un año marcado por la espera y la decisión de no dejar a un adolescente sin hogar.
Una conexión que parecía escrita
La historia de Thiago es, también, la historia de una realidad compleja en el sistema de adopción argentino: la dificultad de encontrar familias para adolescentes. En mayo de 2025, el Registro Único de Postulantes para Adopción (RUA) tuvo que lanzar una convocatoria pública, ya que no había ninguna familia inscripta en los listados tradicionales que se ajustara a su perfil.
Para Gabriela y José, leer el perfil de Thiago fue descubrir que el joven ya encajaba en su hogar antes de conocerlo. La madre reveló un detalle asombroso sobre las coincidencias que los unieron:
"Nos llamó mucho la atención que le gustaba la música y el volley. En nuestra familia somos todos músicos y nuestro hijo más pequeño juega al volley profesionalmente", explicó Gabriela, subrayando que esas pasiones compartidas fueron señales clave en el proceso.
El derecho a ser amado
Antes de llegar a este presente, Thiago pasó por un período con una familia solidaria mientras la Justicia intentaba el reintegro a su familia de origen. Al no ser posible, se inició el camino formal: la selección entre tres familias postulantes y una convivencia de seis meses que confirmó el vínculo.
José, el padre, describió el proceso como una montaña rusa de emociones: "Por dentro es una revolución de sensaciones: miedos e incertidumbre, hasta que decidieron que éramos los candidatos correctos".
En sus redes sociales, Gabriela cerró con una promesa: "Sé que no podremos borrar tu pasado, pero estoy segura de que lo que viene serán muchísimas cosas hermosas. Para siempre juntos". Hoy, Thiago ya no es un número en una convocatoria; es un hijo que, con un "obvio", comenzó su verdadera historia.








