Tiene 14 años, sobrevivió al síndrome urémico hemolítico y lucha por operarse: "Quiero ser una nena normal"
Celeste Petroff, de Bariloche, atraviesa una compleja enfermedad renal desde pequeña y necesita viajar nuevamente a Buenos Aires para una cirugía clave. Su familia denuncia demoras de la obra social y pide ayuda urgente.
Celeste Loreley Petroff tiene 14 años y una historia marcada por la lucha. Vive en San Carlos de Bariloche y desde los 2 años y 8 meses enfrenta graves problemas de salud tras haber contraído síndrome urémico hemolítico (SUH), una enfermedad que le provocó fallas renales, compromiso hepático y pancreático, y la llevó al borde de la muerte.
"Los médicos le dijeron a mis papás que probablemente no pasara la noche", relata la adolescente en una carta donde repasa su historia. Sin embargo, tras dos meses internada -gran parte en terapia intensiva- logró salir adelante, aunque con secuelas: parálisis facial, convulsiones y dificultades para caminar.
Desde entonces, su vida estuvo atravesada por tratamientos, internaciones y controles constantes. Durante años fue atendida en Neuquén y luego en Buenos Aires por especialistas en nefrología infantil. "Mis médicos hicieron todo para que yo sufra lo menos posible", cuenta Celeste, destacando el acompañamiento profesional que recibió.
Pero el camino no fue fácil. Su familia debió enfrentar enormes dificultades económicas: ambos padres perdieron sus trabajos por las constantes internaciones, vendieron bienes para costear tratamientos y sobrevivieron gracias a la ayuda de la comunidad de Bariloche, que organizó rifas y colectas solidarias.
En el último tiempo, la situación volvió a agravarse. Celeste desarrolló hipertensión, sufrió infecciones recurrentes y su estado general empeoró. En 2025, incluso, debió permanecer varios meses en Buenos Aires tras contraer una bacteria compleja que reactivó su parálisis facial.
Hoy, el panorama vuelve a ser crítico. Tras nuevos estudios en el Hospital Garrahan, los médicos confirmaron que padece reflujo vesicoureteral, una afección que requiere una cirugía para evitar un mayor daño en su función renal.
"Después de 10 años tengo la posibilidad de sanar con una cirugía y realmente quiero ser una nena normal", expresa Celeste.
Sin embargo, la familia denuncia trabas burocráticas que complican el tratamiento. Según relatan, la obra social dejó vencer órdenes médicas en reiteradas oportunidades y no autorizó a tiempo los estudios ni los traslados. "Mi mamá tiene que sacar todo de su bolsillo hasta que ya no alcanza más", explica.
Además, aún no cuentan con pasajes ni alojamiento para regresar a Buenos Aires, a pesar de que los turnos médicos ya están confirmados y el viaje es inminente.
Ante esta situación, la familia lanzó una nueva campaña solidaria para poder afrontar los gastos y no perder la oportunidad de la intervención quirúrgica.
"Mi salud es hoy. Si no controlan la bacteria y el reflujo, puede dañar mi función renal", advierte la adolescente, que pide acompañamiento en lo que define como "su última carrera".
Quienes deseen colaborar pueden hacerlo a través del alias Celepetroff (a nombre de Bárbara Peralta) o comunicarse al teléfono 2944-140379.
Mientras tanto, Celeste sigue esperando una respuesta que le permita acceder a la cirugía y, finalmente, recuperar su calidad de vida. "Quiero operarme y volver sana a casa", concluye.








