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Horror en Esquel: 10 años de cárcel para un hombre que abusó de una adolescente con retraso madurativo

El condenado tiene 68 años y reconoció su culpabilidad en un juicio abreviado. Las pruebas de ADN del CENPAT y el testimonio en Cámara Gesell fueron piezas clave para cerrar un caso que conmocionó a la cordillera

La justicia chubutense dictó este martes 7 de abril una sentencia ejemplar en una de las causas más sensibles de los últimos años en la zona cordillerana. Un hombre de 68 años, cuya identidad se reserva para proteger la integridad de la víctima, fue condenado a la pena de 10 años de prisión de cumplimiento efectivo tras confesar haber violado en dos oportunidades a una adolescente que, al momento de los ataques, tenía 14 años y padecía un retraso madurativo.

La resolución fue homologada por la jueza penal Alicia Fernanda Révori, quien ratificó el acuerdo de juicio abreviado alcanzado entre la fiscalía -liderada por María Bottini y Carlos Cavallo- y la defensa. En este proceso, el agresor evitó el debate oral a cambio de admitir voluntariamente su autoría en los hechos, aceptando la calificación de abuso sexual con acceso carnal.

El peso de la evidencia genética

La investigación fiscal logró reconstruir el calvario que vivió la joven en el domicilio del ahora condenado. Los ataques ocurrieron en dos momentos distintos de 2020: el primero, en el primer trimestre del año, y el segundo, el 16 de mayo. En ambos casos, el hombre utilizó la violencia física para someter a la menor, aprovechando su extrema vulnerabilidad.

A pesar de la confesión del imputado, el Ministerio Público Fiscal contaba con un "blindaje" probatorio que hacía casi imposible una defensa:

Ciencia y ADN: Las pericias genéticas realizadas por el CENPAT confirmaron el hallazgo de material biológico tanto del agresor como de la víctima en sábanas secuestradas en la vivienda del condenado.

Cámara Gesell: Los testimonios recolectados bajo este protocolo, sumados a los informes psicológicos, fueron determinantes para otorgar veracidad absoluta al relato de la víctima.

Un fallo que busca reparación

Al fundamentar la sentencia, la fiscalía fue contundente respecto al daño causado: los ataques no solo vulneraron la integridad física de la joven, sino que provocaron un impacto devastador en su entorno familiar, agravado por su condición de salud previa.

La jueza Révori subrayó que la pena de una década de reclusión se ajusta estrictamente a los parámetros legales para este tipo de delitos en concurso real. Además de la cárcel efectiva, el fallo ordenó una medida clave para el futuro: la remisión de las muestras biológicas del abusador a los registros de condenados por delitos contra la integridad sexual, garantizando así su identificación permanente en el sistema criminalístico.

Por último, se reafirmó el derecho de la víctima a ser notificada de cada paso procesal futuro, cerrando una etapa judicial necesaria para comenzar el camino de la recuperación.

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