Buenos Aires

La autopsia del horror: golpes, hemorragia y abuso sexual en el cuerpo de la niña asesinada en Buenos Aires

El cuerpo de Nerea Geraldine Pereira, hallada ahorcada en el baño de su casa, presentaba signos de abuso sexual, golpes y hemorragias. La Justicia ordenó el arresto inmediato de su madre, su abuela y dos tíos maternos.


El estupor y el horror sacuden a la localidad bonaerense de Berazategui tras un drástico giro en la investigación por la muerte de Nerea Geraldine Pereira, una niña de apenas 11 años. Este jueves, el hallazgo de su cuerpo con signos de ahorcamiento en el baño de su vivienda apuntó, en una primera instancia, a la desgarradora hipótesis de un suicidio. Sin embargo, los resultados de la autopsia dinamitaron esa teoría y sacaron a la luz un escenario escalofriante: la menor presentaba lesiones previas, múltiples golpes, una hemorragia y evidencias claras de abuso sexual.

Frente a estos escabrosos resultados forenses que no pueden explicarse únicamente por la mecánica del ahorcamiento, la fiscal Gabriela Mateos, titular de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N°3 de Berazategui, descartó de plano la teoría inicial. De manera inmediata, la causa fue recaratulada como "abandono de persona seguido de muerte" y se ordenó una serie de allanamientos de urgencia para capturar al entorno familiar más cercano.

En un operativo desplegado por la Subdelegación Departamental de Investigaciones (SubDDI) de Berazategui, las autoridades irrumpieron en los domicilios de los sospechosos y detuvieron a la madre de la niña, Rocío Pereira; a su abuela, Mónica Villalba; y a sus tíos maternos, Ezequiel Pereira y Enzo Sánchez. Si bien la acusación inicial recae sobre el abandono de persona, fuentes judiciales advierten que la contundencia de las pruebas forenses podría agravar sustancialmente la imputación en los próximos días.

El foco judicial: reconstruir el infierno de Nerea

Con la familia bajo arresto, la Justicia se enfrenta ahora al desafío de armar el oscuro rompecabezas de las horas previas al fatal desenlace. El trabajo de la fiscalía se concentra en determinar la cronología exacta de los hechos, quiénes se encontraban con la niña en la vivienda y, fundamentalmente, si los adultos que convivían con ella eran partícipes, encubridores o conocían la situación de violencia extrema a la que era sometida.

El cuerpo de Nerea habló en la mesa de autopsias y aportó una dolorosa certeza: el contexto de su muerte dista de ser una decisión individual y apunta directamente a un entorno abusivo. Los investigadores buscan dilucidar ahora si existieron señales previas o denuncias que el sistema haya pasado por alto, mientras avanzan contrarreloj para hacer justicia por el calvario de la menor.

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