En Chubut el silencio parece decirlo todo

No se sabe si es de aceptación, de maduración o de rechazo
miércoles, 27 de noviembre de 2019 · 18:48

Un silencio que no se sabe si es de aceptación, de maduración o de rechazo, es el sorpresivo resultado del cónclave que ayer a la noche, en Casa de Gobierno, el gobernador Mariano Arcioni mantuvo con sus socios políticos: Ricardo Sastre, Adrián Maderna y Jorge Ávila.
El encuentro, que se extendió hasta pasada la medianoche, fue pensado para que las partes que armaron Chubut al Frente, la fuerza política desde la que el gobernador Mariano Arcioni consiguió la reelección, vuelvan a juntarse y a entenderse.
En este cónclave, en el que se cuenta que hubo muchos reproches de ambas partes, el gobernador presentó los nombres del gabinete que diseñó para su segunda gestión, la primera con nombre propio, y que sucederá a este primer mandato en el que hubo muchas dificultades, que continúan a la vista y doliendo, y demasiados desaciertos de conducción política.
Esa falta de conducción y entendimiento político, que se agravó luego del triunfo electoral porque no solo se cayó la estantería mediática y financiera, también se derrumbó esa asociación electoral que permitió ganar la elección pero –al no mostrarse unida y coherente- no logró contener el prolongado conflicto con los gremios.
El adelantamiento electoral, más el armado político y el viraje político de Arcioni - que dejó de apoyar a Macri para ser parte del Frente de Todos-  permitió mostrar –gracias a la cobertura mediática- a un gobernador que parecía haber equilibrado las cuentas y generó condiciones ideales para los empleados estatales.
Como hemos dicho y quedó a la vista, en ese derrumbe, cada uno de los componentes de la fórmula hizo su juego. Así mientras Arcioni erraba día tras día el camino con un discurso confrontativo, su futuro vicegobenardor miró para otro lado y buscó  hacer evidente las diferencias entre uno y otro.
 

Nada cambia
En el encuentro de ayer, lo que se esperaba era que, luego de tantas búsquedas de diferenciaciones, todas las partes de ese frente salieran encolumnadas detrás de un discurso, una línea y una manera de conducción.
El silencio evidencia que en la reunión ni siquiera se logró ese acuerdo mínimo que permite pronunciar  las frases de rigor, que esta vez ni siquiera se dijeron. Todo parece indicar que finalmente Arcioni, sin haberlo consultado con Sastre, Maderna y Ávila, impondrá su gabinete, que salvo algunos cambios menores es el mismo que lo acompañó en estos meses.
En definitiva, todo parece indicar que pese a haber tantos nombres, actitudes y posturas que modificar entre lo hecho y lo que se viene,  nada ha cambiado.