Dato mata al relato alejado de la realidad

Un análisis de Saúl Gherscovici

 La renuncia del hasta el lunes titular del INDEC, Marco Lavagna, es una muestra más de cómo el gobierno nacional de Javier Milei sigue falseando la realidad para sostener, hasta el extremo y hasta donde pueda, un relato sobre la economía del país y la de su gente.

Lavagna, un técnico reconocido por su experiencia y capacidad, dio un portazo luego de que el ministro de Economía, Luis Caputo, saliera a apretarlo y marcarle la cancha respecto al número de la inflación de enero, que se conocerá la semana próxima. Cuando el periodista Eduardo Feinmann sugirió que el número superaría el 2.8, un número desaconsejable para seguir sosteniendo que la inflación va en baja, Caputo con su casi tartamudeo característico negó de plano y dijo que, como máximo, "andará en un 2.6%". 

De paso, el ministro responsabilizó a las elecciones de haber incrementado el resultado del Indice de Precios del Consumidor. ¿Es toda una definición esto de que el gobierno le eché la culpa de todos los males que provoca al sistema democrático, no? Lavagna, que no quiso perder el reconocimiento que aún tiene, se fue del INDEC porque el número digitado por Caputo y Milei no solo era indibujable sino que también contenía la ruptura del compromiso que le había hecho el presidente, cuando lo ratificó en el cargo, de que en enero la inflación ya iba a medirse con la fórmula nueva, esa que también contemplaría el peso de las tarifas de los servicios, con el objetivo de que el IPC no quede tan alejando de la realidad. 

El 3% que asusta 

El gobierno prefirió hacer un nuevo desbarajuste porque la inflación, con esa nueva fórmula acordada, iba a superar con largueza el 3%. Ese era un número fatídico para el gobierno, primero porque reinstalaba el escándalo de las coimas de Karina en la ANDIS, pero sobre todo porque la estadística oficial del INDEC, esa que siempre se puso en duda en este y en anteriores gobiernos, terminaba con la bandera, tal vez la única que le quede en pie al gobierno, de estar derrotando o como mínimo controlando en baja a la inflación. Con la renuncia de Lavagna oficializada y su reemplazo decidido, el gobierno a través nuevamente de Luis Caputo y del jefe de Gabinete Luis Caputo, salieron el martes a intentar decir "acá no pasó nada". El problema es que los argumentos esgrimidos por ambos ministros ni siquiera pudieron sostenerse en las entrevistas pautadas con los periodistas más cercanos al gobierno, como Luis Majul que se quedó en un insólito silencio cuando Adorni aseguró, con su cara de tabla, que la importación de productos no ocasionaba perdida de puestos laborales sino ahorro para todos los argentinos. La perplejidad de Majul, que suponemos intentaba ver de qué manera podía salvar el claro error de concepto del ministro, habla por sí sola y es uno de los momentos icónicos de la televisión de estos tiempos y de todo lo que no debería hacer un periodista en una entrevista. Caputo, en tanto, siguió con su línea canchera de multimillonario cuando en la misma línea dijo que nunca en su vida compró ropa en la Argentina porque "es un robo. Los que viajamos siempre compramos afuera", agregó sin ponerse colorado y sin tener en cuenta primero que la mayoría de los argentinos no viaja al exterior todos los años y segundo que una de sus funciones, como la de su gobierno, debería ser proteger la industria nacional y los puestos de empleo que, con este plan económico se siguen perdiendo a diario. Desde que comenzó la gestión Milei, el desempleó llegó a más de 270.000 personas, dicho sea de paso porque dato (si es cierto) mata siempre relato. Al ministro de Economía le contestó el titular de la Industria textil, Claudio Drescher, que luego de transmitir su decepción porque dijo "el 80% de los industriales votamos a este gobierno" y ahora "vemos que no solo no es una solución sino que es un problema" y sus ministros son la casta que dicen combatir. 

También lo hizo la ex vedette Marixa Balli que, con su enorme sonrisa, recordó que la mayoría de los habitantes de este país no solo no vacacionan como el ministro en el exterior sino que hoy en día, con el aumento constante de tarifas, apenas pueden pagar el boleto de colectivo-tren para ir a laburar. La ex novia de Rodrigo no solo habla con claridad sobre la situación porque vive y conecta con la Argentina real sino porque también, con este gobierno, tuvo que cerrar sus emprendimientos textiles. 

Mientras el ocultamiento de la realidad y el ajuste avanza, el gobierno nacional se apronta para un testeo fundamental en las extraordinarias del Senado de la Nación, donde el próximo miércoles espera aprobar la reforma laboral, que no solo oficializará la destrucción sistemática del empleo ocasionada por esta política económica sino que la perfeccionará. La nueva jefa de bloque de LLA, Patricia Bullrich, asegura tener ya los votos de 44 senadores, entre los oficialistas puros, los aliados tradicionales y los que arrimarán los gobernadores que, parece, aún no entendieron que las promesas para acompañar proyectos realmente intratables, en función de su negatividad para las propias provincias y su gente, este gobierno nunca las cumple. Para ello basta ver lo que sigue pasando todos los días con las llamas que arrasan hectáreas en el Parque Nacional Los Alerces, donde se espera la lluvia como milagro y la ayuda del gobierno nacional que sigue sin llegar.

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