La catástrofe y el carancheo de siempre
Análisis de Saúl Gherscovici.
La desesperante situación que atraviesan los vecinos de Sismográfica, El marquesado, Los Tilos y Médanos generó el lamentable y habitual carancheo de quienes, más que pensar en ayudar, construir o reconstruir, se montan sobre una tragedia para señalar, juzgar y condenar a los teóricos responsables de una situación, que nuevamente pone en foco la forma en que se fundó Comodoro Rivadavia, que sigue creciendo más sobre una base de ocupación que de planificación.
La historia de Sismográfica es conocida por todos, pero repasémosla brevemente. El barrio albergó en los 50 a los obreros que trabajaron en los estudios sísmicos (de ahí su nombre) realizados en la cuenca petrolera del Golfo San Jorge, cuando YPF era parte ineludible e indispensable para el crecimiento de la ciudad, la región y el país. Años después, entre los 80 y los 90, el barrio creció (generando otros) de la mano de la construcción de viviendas y planes, muchos ellos impulsados desde desarrolladores privados y/o cooperativas.
Los movimientos de suelo no son nuevos, ya se registraron algunos importantes entre 1969 y 1971, en 1983 con los primeros desalojos. Otros se sucedieron en el 2001-02.
Por el convenio entre el municipio y el SEGEMAR, en el 2002 se hizo un estudio profundo, que identificó y definió "los procesos geológicos actuantes en la ladera sur del cerro Hermitte", se zonificaron esos procesos, y se estudiaron los factores condicionantes de los mismos.
La necesidad de vivienda por sobre las advertencias
Lo cierto es que del desplazamiento del Hermitte se viene hablando, casi, desde el arranque del barrio. Las distintas gestiones municipales encargaron estudios, que contaron con el aporte de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y del Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), que siempre indicaron la peligrosidad de la zona y recomendaron establecer restricciones habitacionales, que no se tomaron en cuenta por la histórica necesidad de viviendas en la ciudad y el mencionado desarrollo privado, que prometía casas seguras con todos los servicios necesarios para llevar adelante un proyecto de vida sin riesgos.
Otros estudios complementarios, realizados por la SCPL, señalaron que para mantener los servicios en los barrios afectados por el desplazamiento del cerro era necesario "implementar un esquema de mantenimiento preventivo periódico. Estas medidas son indispensables para mitigar riesgos de colapso y preservar la zona de alta vulnerabilidad geológica".
Los mismos estudios también adelantaron los problemas que se registran o pueden registrarse en la zona de El infiernillo, en los asentamientos de La Caballeriza, y Güemes.
¿Cómo se resuelve?
Esa es la gran pregunta que no solo se hacen los damnificados directos, sino la comunidad en su conjunto que no está carancheando sino viendo cómo se sale (una vez más) adelante en una ciudad que, además de los movimientos de suelo, también sufre con femicidios, homicidios y desapariciones, que siguen sin ser saldadas por la justicia ni explicadas ni atendidas con recursos por los responsables de la Seguridad.
Para resolver la evacuación, el municipio a partir de la voz de alerta y reclamo de los vecinos, realizó un monitoreo que claramente determinó que "el riesgo de colapso" era inminente "en partes o en la totalidad de la vivienda con afectación directa en las condiciones de habitabilidad. Se requiere una decisión superior para el inicio de tareas de apuntalamiento de emergencia y/o reubicación preventiva para los casos que ameriten dicha disposición por parte de la autoridad competente", se recomendó.
En el mismo relevamiento se desestimó por completo lo que era obvio, pero viene bien escribirlo y reiterarlo, y es que de ninguna manera son los propietarios los responsables del buen estado de conservación.
"Las patologías detectadas no derivan de una falta de mantenimiento o negligencia de los particulares, sino una aparente falla sobre el suelo y condiciones geológicas del emplazamiento. Asimismo, se destaca la complejidad dominial del sector, que incluye tierras de propiedad fiscal municipal en proceso de adjudicación y viviendas construidas por el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV-DU)", se acotó.
No es culpa de los damnificados
Adelantando las discusiones que se iban a producir luego de lo que lamentablemente ocurrió, con el derrumbe de algunas viviendas, también se indicó que "la notificación de "ruina" en un contexto de vulnerabilidad extrema, sin un plan de contingencia habitacional, resulta una medida administrativa insuficiente y contraproducente.
El Derecho a la Vivienda Adecuada trasciende el simple acceso al suelo, implica garantizar la seguridad física, la estabilidad estructural y la protección del derecho a la vida. Intervenir en estos casos es una obligación inalienable del Estado Municipal, conforme a la Carta Orgánica Municipal (Art. 30) y de la Constitución Nacional", se detalló con acierto y la necesaria comprensión de las obligaciones del Estado y los derechos que tienen los vecinos y ciudadanos, a partir de las mencionadas constituciones nacional y municipal.
Dentro de las historias dramáticas que escuchamos estos días, cuando nuevamente el cerro Hermitte se desplazó y de manera violenta, están la de algunos viejos ypefianos o sus familiares pero también las de los que se sumaron hace algunos años, cumpliendo el sueño de tener la vivienda propia, esa que perdieron en un instante, como les sucedió a los damnificados del temporal del 2017, que siguen esperando las respuestas que no llegaron de Nación, pese a las promesas efectuadas por el entonces responsable de Planificación, Fernando Alvarez de Célis, quien ahora reclama que "Comodoro se haga cargo y deje de pedirle a Nación".
A esos ex funcionarios, porque finalmente nunca se dio su designación en el gabinete provincial como pujó con el apoyo de la entonces diputada nacional Ana Clara Romero, parece que hay que recordarles no solo la historia que protagonizaron con sus incumplimientos, sino también la necesidad que tiene Comodoro y su gente de recibir ayuda cuando la situación es dramática e inabordable con fondos municipales. Además de ser lo que corresponde en una República federal, en este caso sería una especie de devolución de los miles y miles de millones de dólares que salieron desde este suelo desde 1907 a partir de una YPF, que lastimosamente se fue sin atender el pasivo ambiental que, en parte, también incluye el anunciado desplazamiento del cerro Hermitte.






