Alarma en París por abusos en escuelas: 78 suspensiones en lo que va del año
El alcalde Emmanuel Grégoire rompe el código de silencio tras la suspensión de decenas de monitores escolares. Con una inversión de 20 millones de euros, busca transformar un sistema que falló en proteger a los más vulnerables.
Emmanuel Grégoire, quien asumió la alcaldía de París hace apenas unos días, ha decidido que su primera medida de gobierno sea una declaración de guerra contra la violencia sexual en el ámbito educativo. El dirigente socialista de 48 años presentó este viernes un ambicioso y millonario plan de contingencia tras revelarse cifras que han estremecido a las familias parisinas: en lo que va de 2026, ya han sido suspendidos 78 asistentes escolares, 31 de ellos por graves sospechas de abusos sexuales.
La situación es especialmente alarmante en las escuelas infantiles, donde se concentra la mayor parte de las denuncias correspondientes a hechos ocurridos entre 2024 y 2025. Un caso testigo que desató la furia de los padres es el de una institución específica donde nueve monitores fueron apartados bajo el mismo techo. El ayuntamiento, responsable de la contratación y formación de estos agentes que cuidan a los niños en el horario extraescolar, reconoció que las sospechas de los directivos no siempre llegaron a oídos de los progenitores, alimentando un sentimiento de desprotección y engaño.
Para Grégoire, la lucha tiene un trasfondo personal y doloroso. El alcalde confesó recientemente que él mismo fue víctima de abusos durante su infancia en una actividad extraescolar, lo que otorga a su promesa de "transparencia total" un peso ético indiscutible. Ante la opinión pública y en declaraciones al diario Le Monde, el mandatario fue contundente al admitir que el error de la gestión anterior fue tratar estas denuncias como eventos aislados, cuando en realidad se enfrentaban a un riesgo sistémico y, posiblemente, a un código de silencio institucional que permitió que los agresores -en su gran mayoría hombres- permanecieran cerca de los alumnos.
El nuevo plan de respuesta inmediata cuenta con un presupuesto de 20 millones de euros destinados a reformular por completo el sistema de selección de personal. El objetivo es profesionalizar de manera extrema la formación de los monitores y establecer canales de denuncia directos y eficaces que impidan cualquier tipo de encubrimiento. Con esta movida política y social, Grégoire busca heredar la gestión de su predecesora, Anne Hidalgo, no solo con un cambio de mando, sino con un saneamiento profundo de las instituciones que deben velar por la seguridad de los niños parisinos cuando las clases terminan y sus padres aún no han regresado del trabajo.







