Geopolítica

Trump busca evitar un choque con China en plena crisis por el petróleo iraní

A semanas de su viaje a Beijing, el presidente de EE.UU. envía señales de distensión mientras el bloqueo del estrecho de Ormuz tensiona el abastecimiento energético chino y pone a prueba la relación bilateral.

Donald Trump intenta evitar una nueva crisis con China en un contexto internacional marcado por la guerra en Irán y la creciente tensión en el Golfo Pérsico. A pocas semanas de su visita a Beijing, prevista para el 14 y 15 de mayo, el presidente estadounidense busca recomponer el vínculo con Xi Jinping y contener el impacto del bloqueo al estrecho de Ormuz.

El paso marítimo, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial, se convirtió en un punto crítico tras la decisión de Washington. La medida afecta de lleno a China, que depende en gran parte del crudo proveniente del Golfo y mantiene a Irán como socio clave en su estrategia energética.

Según estimaciones, Beijing compra alrededor del 80% de las exportaciones petroleras iraníes, lo que equivale a unos 1,38 millones de barriles diarios. A su vez, el 13% de las importaciones de petróleo de China proviene de Irán, lo que expone su vulnerabilidad ante el bloqueo.

"Si bien China tiene una dependencia estructural del petróleo proveniente del Golfo Pérsico (cerca del 40% del oro negro que importa, transita por esa vía), según fuentes chinas el país podría resistir un bloqueo del Estrecho de Ormuz durante 4 a 6 meses", explicó a TN Jorge Malena, director del Comité de Asuntos Asiáticos del CARI.

El analista detalló que Beijing podría sostenerse mediante el uso de reservas estratégicas -estimadas en unos 1000 millones de barriles-, además de recurrir a proveedores alternativos como Rusia, Angola, Nigeria o Brasil. Sin embargo, advirtió que estas alternativas implicarían mayores costos.

En paralelo, Trump apuesta a que China utilice su peso como principal comprador de crudo iraní para presionar a Teherán y facilitar una salida negociada al conflicto. No obstante, Malena se mostró escéptico: "Lo dudo, porque cuanto más se desgaste Estados Unidos, mejor para China. A menos que sus intereses se vean afectados".

En este escenario, también crece la incertidumbre sobre el comportamiento de los buques vinculados a China en la zona. Aunque es poco probable una confrontación directa, existen maniobras indirectas a través de una red de transporte que opera con banderas y registros alterados.

Un informe citado señala que "la flota clandestina iraní fue creada precisamente para este juego: operaciones de falsa bandera, transpondedores falsificados y transferencias de barco a barco frente a las costas de Malasia". De hecho, los registros oficiales chinos no reflejan importaciones desde Irán, aunque sí muestran un aumento llamativo del crudo proveniente de Malasia.

Uno de los casos recientes fue el del buque "Rich Starry", de bandera de Malawi pero propiedad china, que cruzó el estrecho de Ormuz con unas 250.000 barriles de metanol presuntamente iraní. El Pentágono permitió su paso, en una señal interpretada como un gesto de distensión.

En ese contexto, Trump dejó en claro su postura en redes sociales: "China está muy contenta de que esté abriendo permanentemente el Estrecho de Ormuz. Lo hago también por ellos, y por el mundo. Esta situación no volverá a repetirse. Han acordado no enviar armas a Irán. El presidente Xi me dará un fuerte abrazo cuando llegue allí en unas semanas. ¡Estamos trabajando juntos de forma inteligente y muy eficaz! ¿Acaso no es mejor que pelear? PERO RECUERDEN, somos muy buenos peleando, si es necesario, ¡mucho mejores que nadie!".

Con elecciones de medio término en el horizonte y un escenario internacional inestable, Trump prioriza evitar un conflicto mayor con China. Beijing, por su parte, observa con cautela y juega una estrategia de largo plazo en el tablero global.

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