Economía

Crisis textil: Mauro Sergio va a concurso de acreedores

La emblemática firma Textilana, motor de la industria en Mar del Plata, recurrió a la Justicia para reestructurar una deuda de 2.400 millones de pesos tras un año de desplome en las ventas y el avance de los productos importados

La crisis del consumo interno y la compleja situación macroeconómica han golpeado la puerta de uno de los gigantes de la indumentaria argentina. Textilana, la empresa responsable de la marca Mauro Sergio, anunció su decisión de solicitar la apertura de un concurso preventivo de acreedores. La medida busca oxigenar las finanzas de la compañía y establecer un nuevo cronograma de pagos que permita sostener la operatividad de su planta industrial en Mar del Plata, el corazón de su producción de sweaters y prendas de punto.

A pesar de la magnitud del pasivo, que supera los 2.400 millones de pesos, la situación financiera de la textil presenta un matiz particular: según los registros oficiales del Banco Central, la firma mantiene una "Situación 1", lo que implica que hasta el momento no registra atrasos en el sistema financiero ni cheques rechazados. Esta solvencia previa sugiere que el concurso es una herramienta estrictamente preventiva, diseñada para anticiparse a un estrangulamiento de caja definitivo en un mercado que no da señales de recuperación.

El panorama fabril ya venía dando señales de alerta. Entre finales de 2025 y el primer trimestre de este año, la empresa debió implementar un esquema de suspensiones rotativas que afectó a 175 operarios, quienes percibieron un salario reducido mientras la actividad se mantenía bajo mínimos. Aunque el personal fue reincorporado a principios de abril, los telares de la planta marplatense funcionan a un ritmo lejano a su capacidad instalada, condicionados por una producción que retrocedió más de un 20% en el último ciclo anual.

El contexto sectorial agrava la vulnerabilidad de las marcas nacionales. Con un mercado local donde las prendas importadas han ganado terreno hasta acaparar cerca del 70% del consumo en ciertos segmentos, las fábricas integradas como Textilana -que manejan desde la hilandería hasta la confección final- enfrentan costos fijos que se vuelven insostenibles ante la caída del volumen de ventas.

Desde la dirección de la compañía enfatizaron que el ingreso a esta instancia judicial no implica el cese de actividades. Por el contrario, el objetivo declarado es "preservar el negocio" y garantizar el abastecimiento a su red de clientes mientras se negocian nuevas condiciones con los acreedores. La presentación formal del expediente en los tribunales será el próximo paso para dar inicio a un proceso que Mar del Plata observa con preocupación, dada la importancia histórica y social de la firma en la identidad productiva de la ciudad.

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