Iturrioz naturalizó la violencia al afirmar que Comodoro llegó a ser "peor que Rosario" y que la inseguridad "ya no me genera nada"

El ministro de Seguridad de Chubut, Héctor Iturrioz, dejó una serie de definiciones que generarán polémica al referirse al millonario asalto al camión blindado ocurrido en la zona de Pampa Salamanca y al contexto de inseguridad que atraviesa Comodoro Rivadavia.

Durante una entrevista, el funcionario aseguró que la ciudad llegó a registrar niveles de violencia superiores a los de Rosario y reconoció que algunos episodios ya no le provocan sorpresa.

"Hace algunas semanas un fiscal decía que Comodoro se está volviendo Rosario. Yo lo corregí públicamente. Comodoro fue peor que Rosario", afirmó.

Según sostuvo, la ciudad alcanzó una tasa de 16 homicidios cada 100 mil habitantes, un índice que, según indicó, Rosario nunca llegó a registrar.

Las declaraciones surgieron al analizar el asalto al blindado ocurrido el fin de semana, un hecho que calificó como grave y que, a su entender, contó con información interna sobre el traslado del dinero.

"Alguien sabía cuánto dinero llevaba, dónde lo llevaba y cuál era el camión que lo transportaba", señaló.

Sin embargo, una de las frases que más llamó la atención apareció cuando fue consultado por las actitudes de algunos de los detenidos durante las audiencias judiciales.

"Ya no me genera nada. La costumbre ha hecho que no me genere nada", respondió al referirse a las risas y comportamientos observados en los acusados.

Para el ministro, esa actitud responde a lo que considera una sensación de impunidad generada por el sistema judicial.

En ese marco, cuestionó la aplicación de penas leves y reclamó que en delitos graves se utilicen los máximos previstos por la ley. También criticó resoluciones judiciales que, según su visión, favorecen a delincuentes reincidentes.

Además, volvió a cuestionar decisiones de la Justicia vinculadas a allanamientos y medidas investigativas, y advirtió que sin mayores herramientas para las fuerzas de seguridad será difícil revertir los índices de violencia.

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