Milei y el deterioro del empleo en Comodoro: del 1,8% de desocupación a fines de 2023 al 9,2% en el segundo trimestre de 2026
El INDEC estimó una desocupación del 9,2% y alrededor de 10.000 personas desocupadas en Comodoro Rivadavia-Rada Tilly durante el segundo trimestre de 2026. El propio organismo advierte que la estimación local tiene alta incertidumbre muestral. Pero hay otro registro, que no es una muestra, donde la caída del empleo aparece sin margen de duda: Chubut perdió 8.791 puestos registrados en menos de dos años, mientras Neuquén ganaba 3.349. El informe, publicado el 17 de septiembre, corresponde a abril, mayo y junio, no a la situación de septiembre.
La estimación local tiene un intervalo de confianza del 90% que va del 3,8% al 14,6%. Su coeficiente de variación alcanza el 35,5%, por encima del umbral a partir del cual el organismo considera que una estimación no es confiable. Esa advertencia obliga a interpretar con cautela tanto el porcentaje como las comparaciones entre ciudades.
Dentro de los valores publicados, Comodoro-Rada Tilly registra la estimación puntual más alta de la Patagonia, por encima de Río Gallegos (8,8%), Ushuaia-Río Grande (8,1%), Rawson-Trelew (7,7%), Neuquén-Plottier (3,2%) y Viedma-Carmen de Patagones (0,7%). El promedio nacional fue del 7,9%. Sin embargo, ese orden numérico no demuestra que las diferencias entre todos esos aglomerados sean estadísticamente significativas: con un intervalo que llega hasta el 14,6%, varias de esas ciudades quedan dentro del rango de la estimación local.
Las aproximadamente 10.000 personas desocupadas forman parte de una población económicamente activa estimada en 111.000. Son personas sin ocupación que buscan trabajo activamente y están disponibles para trabajar. No se trata de un conteo exacto ni de 10.000 despidos comprobados.
El contraste con el cierre de 2023 es marcado: en el cuarto trimestre de aquel año, la tasa publicada era del 1,8%. La diferencia entre ambas estimaciones alcanza los 7,4 puntos porcentuales, aunque la medición inicial también tiene incertidumbre. Además, ese trimestre incluye semanas anteriores y posteriores a la asunción de Javier Milei.
La evolución no fue una subida ininterrumpida. En el segundo trimestre de 2025, la tasa se ubicaba en el 2%; al cierre de ese año llegó al 4,7% y durante el primer trimestre de 2026 bajó al 2,7%. El último resultado representa un salto frente a esas mediciones, pero no autoriza a describir todo el período como una escalada continua. Tampoco permite atribuir por sí solo cada variación a una decisión gubernamental: la desocupación puede aumentar por pérdida de ocupaciones, por una mayor cantidad de personas buscando trabajo o por una combinación de ambos procesos.
La encuesta de hogares no resuelve esa pregunta. Pero hay otro registro que sí aporta un dato firme. La Secretaría de Trabajo de la Nación publica el empleo registrado privado a partir de las declaraciones que hacen las propias empresas: no es una muestra sino un registro administrativo, y por lo tanto no tiene intervalo de confianza ni coeficiente de variación. Entre el primer trimestre de 2024 y el tercero de 2025, Chubut pasó de 105.811 a 97.020 puestos registrados. Son 8.791 empleos menos, una caída del 8,3%.
Dentro de ese total, el sector petrolero pasó de 13.066 a 10.048 puestos. La pérdida de 3.018 empleos representa una caída del 23% en la actividad y explica alrededor de un tercio de todo el retroceso provincial. La construcción perdió cerca de 1.000 puestos y la industria manufacturera, alrededor de 1.800. Santa Cruz, en el mismo período, pasó de 64.747 a 53.574 puestos registrados: 11.173 empleos menos. Entre las dos provincias, casi 20.000 trabajos registrados desaparecieron en menos de dos años.
El dato que más ordena la discusión está en la comparación regional. En esos mismos trimestres y bajo el mismo gobierno nacional, Neuquén pasó de 149.653 a 153.002 puestos registrados: sumó 3.349 empleos. Dos provincias petroleras, la misma política macroeconómica y resultados opuestos. La asimetría obliga a mirar qué se produce en cada una, porque el no convencional de Vaca Muerta se expandió mientras el convencional del Golfo San Jorge se contraía. Y obliga también a preguntar qué hizo, o qué dejó de hacer, la política nacional para que esa brecha se ampliara.
En Chubut, entre enero y agosto de este año se perforaron 45% menos pozos que en 2024 y 56% menos que en 2023, según la consultora Economía & Energía. A eso se suman la salida de YPF de las áreas maduras y el deterioro de operadores que tomaron esos yacimientos, como Capetrol Argentina, que acaba de perder la concesión del área Sarmiento por falta de pago del canon, las regalías y el Bono de Compensación de los Hidrocarburos.
Esas precisiones no eliminan la responsabilidad política de dar respuestas. El Gobierno nacional debe explicar qué resultados ofrecen sus políticas para sostener y generar empleo en una región donde el empleo registrado cae mientras crece en la otra cuenca petrolera del país. Las autoridades provinciales y municipales también deben rendir cuentas sobre las herramientas que ponen en marcha.
La discusión exige algo más que anuncios de inversiones: necesita resultados verificables sobre puestos de trabajo, continuidad laboral y nuevas oportunidades. Para quienes siguen buscando una ocupación, la recuperación económica todavía tiene que llegar.