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Científicas del CENPAT Chubut participaron de un estudio histórico sobre ADN de pueblos originarios publicado en Nature

Virginia Ramallo habló con ABC Radio sobre la investigación internacional que analizó el ADN de poblaciones originarias de América. El trabajo permitió reconstruir migraciones, procesos de poblamiento y entender mejor el origen genético de millones de personas.

Una investigación científica de alcance internacional volvió a poner a Puerto Madryn y al CENPAT en el centro de la escena mundial. Dos investigadoras participaron de un estudio histórico sobre el ADN de pueblos originarios de América que fue publicado por la prestigiosa revista Nature, uno de los espacios científicos más importantes a nivel global.

En diálogo con ABC Radio, Virginia Ramallo explicó que el trabajo fue desarrollado junto a numerosas instituciones y analizó el ADN de 128 personas pertenecientes a distintos puntos del continente americano.

"No es un estudio que solo desarrolláramos aquí desde el CENPAT de Puerto Madryn. Es un estudio multicéntrico en el que colaboraron muchas instituciones", señaló. Según detalló, la investigación tomó muestras de personas vinculadas a territorios que hoy forman parte de países como Argentina, Bolivia, Perú, Brasil y Ecuador, buscando representar la enorme diversidad histórica y genética de América.

Uno de los principales objetivos fue reconstruir cómo se pobló el continente y comprender mejor las rutas migratorias que siguieron las primeras poblaciones humanas.

"América es el último continente que los humanos conquistan", explicó Ramayo. Y agregó que las primeras corrientes migratorias llegaron desde Asia hace aproximadamente 25.000 años, atravesando lo que hoy se conoce como el puente terrestre entre Asia y América del Norte.

La investigadora explicó que, en un período relativamente corto desde una mirada histórica, grupos humanos lograron expandirse desde Alaska hasta el extremo sur del continente.

"En unos 15.000 años llegaron desde el norte hasta el sur del Cono Sur. Fue una expansión muy rápida", indicó.

El estudio también permitió observar cómo las poblaciones originarias se adaptaron a entornos completamente distintos: regiones áridas, zonas de alta montaña, climas extremos y ecosistemas diversos.

Pero además de mirar el pasado remoto, la investigación abre nuevas posibilidades para comprender el presente. Ramayo destacó que el trabajo ayuda a identificar con mayor precisión cuánto de esa herencia genética permanece actualmente en las poblaciones.

"Todos tenemos un punto de mestizaje e hibridación entre poblaciones originarias y quienes llegaron después", sostuvo. "Conocer aquellos linajes originarios nos permite saber con mayor precisión de dónde viene cada parte de nuestro genoma".

La investigadora también remarcó que muchas identidades originarias fueron invisibilizadas históricamente y señaló que durante años hubo procesos sociales y culturales que llevaron a muchas personas a ocultar o no reconocerse dentro de esos orígenes.

La investigación publicada en Nature abre nuevas puertas para comprender la historia profunda del continente, pero también para revisar cómo se construyó la identidad de millones de personas en América Latina.

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