Comodoro

Desigualdad rural en Chubut: casi cuatro de cada diez habitantes no tienen obra social, prepaga ni plan estatal

El indicador alcanza al 37,9% de la población de veinte comunas. Además, el 34,3% de los hogares no tiene internet y el 56,8% carece de computadora o tablet. Cushamen concentra varias de las brechas más profundas.

Las nuevas fichas difundidas por la Dirección General de Estadística y Censos permiten construir una radiografía conjunta de veinte pequeñas localidades rurales de Chubut. Aunque los documentos fueron publicados recientemente, sus indicadores corresponden al Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2022 y no deben interpretarse como una medición de 2026.

En conjunto, las comunas analizadas reúnen 6.722 habitantes, 2.621 hogares y 3.498 viviendas. Al ponderar los porcentajes de cada localidad por su población o cantidad de hogares, según corresponda, aparece una primera señal de vulnerabilidad: aproximadamente 2.520 personas -el 37,9% de quienes viven en viviendas particulares- no tienen obra social, prepaga ni un plan estatal de salud.

Esto no significa que estén excluidas del sistema público. El indicador mide la ausencia de una cobertura adicional o formal y permite estimar la presión potencial sobre hospitales, puestos sanitarios y mecanismos de derivación, especialmente en territorios alejados de los centros urbanos.


Las brechas, en números

Indicador conjunto

Resultado estimado

Población de las veinte comunas

6.722 personas

Sin obra social, prepaga ni plan estatal

2.520 personas - 37,9%

Hogares sin internet

899 - 34,3%

Hogares sin computadora o tablet

1.488 - 56,8%

Hogares sin teléfono celular

689 - 26,3%

Sin agua de red dentro de la vivienda

126 hogares - 4,8%

Hogares con al menos una necesidad básica insatisfecha

149 - 5,7%

Las cifras absolutas son aproximadas porque fueron calculadas a partir de porcentajes redondeados en las fichas originales.


Cushamen, la localidad más poblada y una de las más expuestas

Cushamen tiene 983 habitantes y es la mayor de las veinte localidades estudiadas. También presenta algunos de los indicadores más desfavorables: el 53% de su población no tiene obra social, prepaga ni plan estatal; solamente el 46% de los hogares cuenta con internet y el 30,9% dispone de computadora o tablet.

Además, el 86,9% de sus hogares tiene agua de red dentro de la vivienda, el porcentaje más bajo del conjunto. El 11,6% registra al menos una necesidad básica insatisfecha y el 5,3% presenta hacinamiento.

Los indicadores no prueban que una carencia cause las otras, pero su acumulación permite identificar un territorio que debería recibir atención prioritaria. En Cushamen, además, las brechas afectan a una cantidad de personas mayor que en comunas con porcentajes similares pero poblaciones mucho más pequeñas.


No existe una única realidad rural

Las diferencias entre localidades son amplias. En Aldea Apeleg, el 81,5% de los hogares tiene internet, frente al 46% de Cushamen. Dique Florentino Ameghino informa agua de red dentro de la totalidad de las viviendas, mientras que Cushamen llega al 86,9%.

En materia de necesidades básicas insatisfechas, Aldea Epulef presenta el porcentaje más elevado, con 13,4%, seguida por Cushamen, con 11,6%. Cerro Centinela, en cambio, no registra hogares con ese indicador.

La falta de cobertura formal de salud también muestra una marcada dispersión: alcanza al 53% en Cushamen, al 47% en Gan Gan y al 40,2% en Paso del Sapo, pero desciende al 12,5% en Buen Pasto.

Estas comparaciones deben leerse con prudencia. En localidades de menos de 200 habitantes, la situación de unas pocas familias puede modificar varios puntos porcentuales el resultado.


Tener celular no elimina la brecha digital

El 65,7% de los hogares analizados tiene internet y el 73,7% dispone de teléfono celular. Sin embargo, solamente el 43,2% cuenta con computadora o tablet.

La diferencia importa: una conexión móvil puede servir para comunicarse, pero no siempre reemplaza una computadora para estudiar, realizar trámites complejos, trabajar a distancia o producir documentación. La política de conectividad rural, por lo tanto, no debería limitarse a extender la señal. También necesita considerar la calidad del servicio, su costo y el acceso a dispositivos adecuados.


Poco desempleo no necesariamente significa pleno empleo

Las fichas muestran porcentajes relativamente reducidos de desocupación, pero en algunas comunas existe una proporción elevada de población económicamente inactiva: llega al 41,7% en Aldea Beleiro, al 40,2% en Facundo y al 37,8% en Paso del Sapo.

Por eso, una tasa baja de desocupación no basta para concluir que existe pleno empleo. Puede coexistir con poca participación laboral, trabajo informal, empleo estacional o dificultades para buscar activamente una ocupación.


Una agenda territorial, no una solución uniforme

El cruce de indicadores sugiere que las intervenciones deberían adaptarse a cada localidad. Cushamen concentra necesidades sanitarias, digitales y habitacionales; Aldea Epulef sobresale por las necesidades básicas insatisfechas; otras comunas requieren mejorar el acceso a dispositivos o sostener políticas para una población envejecida e inactiva.

Las fichas permiten localizar problemas, pero no explican por sí solas sus causas. El siguiente paso debería ser contrastar estos resultados censales con información actual sobre funcionamiento de puestos sanitarios, disponibilidad de profesionales, calidad de las conexiones, costo del servicio, estado de las redes de agua y programas ejecutados desde 2022.

Temas de la nota: