El debate sobre los accidentes viales: "La educación no es todo, hay gente que sabe lo que está bien y mal y aún así toman malas decisiones"
Gabriel Murphy, referente del Centro de Entrenamiento de Manejo CEMSA, sostuvo que la educación vial es necesaria pero insuficiente para cambiar conductas y advirtió sobre la falta de percepción del riesgo en el tránsito.
La problemática de la seguridad vial volvió a quedar en el centro del debate tras el reciente fallecimiento de un motociclista en Comodoro Rivadavia. En diálogo con ABC Radio, Gabriel Murphy, referente del Centro de Entrenamiento de Manejo CEMSA, analizó los factores que influyen en los siniestros y aseguró que el principal desafío no pasa solamente por la capacitación, sino por lograr un cambio cultural en la forma de conducir.
Murphy explicó que desde hace más de 20 años trabaja en la formación de conductores particulares y de empresas, observando comportamientos que muchas veces se repiten. Según indicó, gran parte de los conductores adquiere conocimientos de manera informal, a través de familiares o amigos, sin una formación profesional específica.
"Aprendemos de generación en generación, con la mejor intención posible, pero no siempre de la mejor manera. Después el resultado está a la vista", afirmó.
El especialista sostuvo que durante años creyó que la educación vial era la solución para reducir los accidentes, aunque con el tiempo modificó esa visión. "Tiene que haber formación, claro que sí, pero no es lo que va a lograr por sí sola un cambio actitudinal. Hay personas que saben perfectamente qué está bien y qué está mal, y aun así toman decisiones incorrectas", remarcó.
En ese sentido, consideró que uno de los principales problemas es la baja percepción del riesgo. "Moverse siempre implica un riesgo. Si una persona no es capaz de percibirlo, va a seguir comportándose según sus necesidades inmediatas, pensando en llegar más rápido o resolver una situación personal, sin considerar las consecuencias para los demás", explicó.
Murphy también señaló que existe una marcada diferencia entre quienes conducen vehículos laborales y quienes lo hacen en el ámbito privado. "Hay conductores que dentro de una empresa respetan procedimientos, controles y velocidades, pero cuando manejan su vehículo particular parecen dos personas distintas", comparó.
Respecto de los motociclistas, advirtió que se trata de uno de los sectores más vulnerables dentro del tránsito. "Muchas personas incorporaron la moto como medio de transporte o trabajo hace relativamente poco tiempo y no siempre dimensionan el riesgo. Tiene poca visibilidad, es inestable y puede quedar fácilmente fuera del campo visual de otros conductores", indicó.
Además, observó que existen prejuicios mutuos entre automovilistas y motociclistas que terminan deteriorando la convivencia vial. "A veces se parte de la idea de que una moto va a hacer una maniobra indebida y eso genera una predisposición negativa desde el inicio. Hay que cambiar esa lógica y entender que todos compartimos el mismo espacio", manifestó.
Al referirse al reciente fallecimiento de un motociclista que permaneció varios días internado tras un accidente, pidió dejar de pensar que estas tragedias solamente les ocurren a otros. "Cuando hay un accidente grave, con lesionados o fallecidos, es una tragedia para todos los involucrados. Para quien lo sufre y también para quien lo provoca. Muchas veces se trata de una mala decisión que termina teniendo consecuencias irreparables", señaló.
Durante la entrevista también fue consultado por la difusión de videos de infracciones y accidentes en redes sociales. Si bien consideró que las grabaciones pueden resultar útiles como prueba, aclaró que no deben realizarse manipulando teléfonos celulares mientras se conduce.
"No se puede estar filmando mientras se maneja porque eso también constituye una infracción. Distinto es cuando se utilizan cámaras instaladas en el vehículo o dispositivos incorporados al casco, que pueden servir para registrar lo ocurrido", explicó.
Murphy recordó que en varios países este tipo de cámaras son utilizadas desde hace años para resolver conflictos y litigios vinculados a incidentes viales. Sin embargo, advirtió sobre otro fenómeno que considera preocupante: la naturalización de los accidentes.
"Hay tantos videos circulando que corremos el riesgo de acostumbrarnos. Tenemos que aprender a ver esas imágenes como algo que no queremos vivir y no simplemente como un contenido más que aparece en una pantalla", concluyó.








