Ocho meses de misterio en Comodoro: una camioneta vacía, 10 millones de recompensa y ni un rastro de la pareja de jubilados
Juana Inés Morales y Pedro Alberto Kreder desaparecieron el 11 de octubre de 2025 cuando viajaban desde Comodoro Rivadavia hacia Camarones. A 243 días del hecho, la investigación está estancada y sus familias viven atrapadas en una incertidumbre infinita.
El tiempo pasa, pero el misterio permanece intacto en las rutas de Chubut. Hoy se cumplen exactamente ocho meses desde aquel sábado 11 de octubre de 2025, el día en que se perdió todo contacto con Juana Inés Morales y Pedro Alberto Kreder. Los jubilados de Comodoro Rivadavia habían salido en su camioneta particular para disfrutar de un viaje de fin de semana hacia la localidad de Camarones, pero nunca llegaron a destino.
A pesar de los rastrillajes incesantes en la compleja geografía costera, las múltiples hipótesis y una millonaria recompensa oficial, la causa judicial sigue congelada, sin avances concretos que permitan descifrar qué pasó con ellos.
El enigma del cañadón: un camino que nunca habrían elegido
El único vestigio material que dejó la pareja fue hallado pocos días después de la denuncia formal: la camioneta propiedad de Juana, que salieron conduciendo bajo el mando de Alberto. El vehículo fue localizado por las patrullas de rescate en el Zanjón de Visser, dentro de la agreste región de Rocas Coloradas.
Para los allegados de las víctimas, el lugar del hallazgo es la principal incógnita. Tanto las hijas de Juana como las de Pedro coincidieron de manera tajante ante la Justicia: ninguno de los dos habría decidido transitar por esos senderos de greda y cañadones por voluntad propia. Según consta en el expediente, los jubilados eran conductores prudentes, evitaban activamente las zonas de riesgo y siempre optaban por rutas seguras y conocidas. Su presencia en ese inhóspito sector resulta inexplicable para su entorno.
Sin rastros de violencia
En los despachos del Ministerio de Seguridad se evaluaron minuciosamente los peritajes realizados al interior de la camioneta recuperada. Inicialmente, la Brigada de Investigaciones manejó la hipótesis de un delito que salió mal y que derivó en un homicidio. Sin embargo, las autoridades ministeriales confirmaron que no se encontraron evidencias objetivas ni signos criminales visibles que sugieran un hecho de violencia o la intervención de terceros en el escenario.
Ante el desconcierto general y la falta de pistas firmes, el jefe fiscal de Comodoro Rivadavia, Cristian Olazábal, solicitó la intervención de las fuerzas federales para reactivar el caso a través de un incentivo económico. Actualmente, el Gobierno nacional mantiene vigente una recompensa de diez millones de pesos para cualquier ciudadano que aporte datos certeros que ayuden a esclarecer el destino de los civiles.
Para facilitar la identificación por parte de los pobladores de la Patagonia, las resoluciones oficiales recuerdan la descripción de Juana Inés Morales: una mujer de contextura robusta, 1,60 metros de estatura, tez trigueña y cabello castaño oscuro hasta los hombros, ondulado y con flequillo.
"Estamos plantados en la misma situación"
A 243 días de la desaparición, el dolor de las familias convive con un desgaste inevitable. Gabriela Kreder, hija de Alberto, rompió el silencio en diálogo con el streaming local Seta TV y reconoció que las esperanzas se reducen a medida que el tiempo se estira: "No hemos tenido novedades. Seguimos como el 11 de octubre del año pasado. Estamos plantados en la misma situación y a la espera de que en algún momento algo aparezca o que alguien hable o diga algo para poder entender un poco todo esto".
La mujer valoró el esfuerzo y la predisposición de los investigadores para atender sus consultas, aunque admitió que el contacto diario disminuyó notablemente ante la falta de novedades reales. Según explicó la hija de Kreder, las autoridades optaron por el resguardo para evitar falsas expectativas: "Nos dejaron en claro que no van a generar ningún tipo de expectativa si no tienen un dato concreto o algo que realmente aporte una información para abrir una línea de investigación".
Mientras tanto, en las rutas chubutenses, el silencio sigue siendo la única respuesta.







