"El nene está en un cajón, ¿qué más pruebas necesitan?": el reclamo de justicia por el crimen de Ángel
Ezequiel, allegado a la familia paterna, denunció una cadena de negligencias en el Juzgado de Familia de Comodoro Rivadavia.
Mientras el cortejo fúnebre se preparaba para la partida hacia el cementerio, Ezequiel, sobrino de Lorena (la madre de crianza del niño), rompió el silencio con un testimonio crudo que pone bajo la lupa el accionar de la Justicia de Chubut y del equipo técnico del Juzgado de Familia.
"No sé qué más hay que esperar para que salga la orden de detención", cuestionó Ezequiel ante los medios. Según relató, el cuerpo del niño presentaba golpes internos constatados en las primeras pericias, evidencias que para la familia son contundentes: "Está a la vista de todos que ellos fueron los que realmente mataron al niño".
El foco en el Juzgado de Familia
El testimonio de la familia es unánime al señalar a los responsables indirectos de la tragedia: los funcionarios judiciales que decidieron quitarle la tenencia al padre para entregárselo a su madre biológica, quien -según denuncian- lo había abandonado cuando era un bebé.
Tres meses de calvario y "castigos"
Durante los escasos tres meses que Ángel vivió con su madre biológica y su pareja, los testimonios de vecinos y allegados pintan un cuadro de horror. Según Ezequiel, el niño asistía al jardín con hambre, sucio y con la misma ropa durante semanas.
"Hay testimonios de vecinos que dicen que de castigo lo dejaban en las noches afuera, llorando en los rincones. Llegaba golpeado al jardín y la madre biológica no permitía que le dieran información a mi tía, que lo buscó por todos lados", detalló. También se mencionó un episodio reciente donde el pequeño habría sido obligado a permanecer en una pileta con bajas temperaturas como "penitencia" por portarse mal.

