Endeudamiento provincial: "Cano" Ingram fue el primer intendente en marcar su preocupación por el impacto futuro
Con la coparticipación reducida a la mitad y el consumo local en caída libre, el intendente Cano Ingram pide que el nuevo endeudamiento internacional llegue a las comunas para frenar la parálisis de la obra pública y el desempleo
El intendente Cano Ingram trazó un diagnóstico descarnado sobre la realidad de sus arcas, asediadas por un recorte de fondos que no da tregua. "Trevelin no escapa a la situación de apremio económico que enfrenta la mayoría de los municipios. Realmente la situación es muy compleja porque si comparamos con el año pasado, cayó un 50% el ingreso en concepto de coparticipación de impuestos y regalías", disparó el jefe comunal, sumando a ese combo el impacto de la crisis en la recaudación propia por el golpe al bolsillo de los vecinos.
La preocupación de Ingram no se limita al presente, sino a la sostenibilidad de la gestión en los meses que vienen. En sus palabras, el panorama es sombrío: "El corto y mediano plazo va a ser muy complejo. Se nos va a dificultar mucho poder afrontar todos los servicios y compromisos. Ni hablar de poder llevar adelante obra pública si el Estado Provincial no nos asiste, mas cuando el Gobierno Nacional decididamente se olvidó de los pueblos como Trevelin".
Ante esta parálisis de fondos nacionales, la mirada de la cordillera se posa ahora sobre Rawson y la reciente colocación de deuda por 650 millones de dólares que concretó la gestión del gobernador. Ingram apeló a la memoria histórica -recordando el modelo de Mario Das Neves- para exigir que esos recursos no se queden en el centro administrativo provincial, sino que lleguen a los municipios.
El mandatario reveló que ya movió sus fichas en la Legislatura para que el alivio sea real: "Cuando se iba a tratar en la legislatura este endeudamiento, le planteé al diputado Daniel Hollmann y a la diputada Norma Arbilla que una parte de esos recursos bajen a los municipios. Ya sea para lo que cada intendente decida usarlos o con fines específicos como obra pública. Cualquiera de las dos posibilidades a Trevelin le significará un alivio importante dado que podremos activar la obra pública y ello implica ocupar mano de obra que hoy está demandando trabajo y además inyectar dinero al circuito económico local".
Para Ingram, la coparticipación de estos fondos frescos no es un pedido político, sino la única llave disponible para inyectar oxígeno en una economía regional que hoy está al borde del sofocamiento.








