"Es doloroso ver cómo tiran parte de tu historia": esperó siete años para recuperar las casas tomadas en Comodoro
Una de las herederas contó que debió contratar a un abogado particular para conseguir el desalojo. En el terreno de Benito Lynch 1035 había cuatro viviendas construidas por sus abuelos.
Detrás de la demolición de las cuatro viviendas tomadas en Benito Lynch 1035, en el barrio Ceferino, existe una historia familiar atravesada por siete años de reclamos, frustraciones y un profundo dolor.
Una de las cuatro personas herederas del inmueble relató que pasó tres años realizando presentaciones ante la Fiscalía sin obtener una respuesta y que finalmente debió contratar a un abogado particular para conseguir la orden de desalojo.
"Hace más o menos siete años que vengo luchando. Estuve tres años con Fiscalía y no me solucionó nada, así que tuve que poner un abogado particular. Somos cuatro los herederos. Esto era de mis abuelitos y ellos construyeron todo", expresó.
La mujer presenció este lunes la demolición de las viviendas levantadas con el esfuerzo de sus abuelos. Aunque consideró necesaria la medida, reconoció el dolor que le provocaba ver cómo desaparecía una parte importante de la historia familiar.
"Da mucha pena ver cómo lo tengo que tirar abajo porque se meten unos malandras que se creen dueños de todo", lamentó.
Denunció que un hombre subalquilaba las viviendas
Según contó, las ocupaciones no siempre fueron protagonizadas por las mismas personas. Un hombre habría administrado y subalquilado los distintos espacios, lo que generaba un movimiento permanente de ocupantes.
"Era un señor, si se le puede decir así, que subalquilaba todo. Entraba y salía gente", relató.
En el terreno había cuatro unidades habitacionales: dos departamentos, una casa de mayores dimensiones y otra vivienda más pequeña.
"Son cuatro casas. Hay dos departamentos de este lado, que están derribando ahora, una casa grande y una casa chiquita", precisó.
Incendiaron una habitación tras un desalojo parcial
La heredera también denunció que, después de conseguir que una parte de los ocupantes abandonara la propiedad, una de las habitaciones fue incendiada.
"Cuando pudimos sacar a una parte de los desalojados, me quemaron una de las habitaciones de atrás. Ese mismo día la quemaron mientras yo estaba haciendo la denuncia", aseguró.
En ese momento todavía permanecía una mujer con niños en la parte delantera. Cuando las autoridades llegaron este lunes para completar el procedimiento, ya no había nadie dentro.
"Faltaba sacar la parte de adelante. Había una señora con chicos, pero cuando llegamos hoy ya no estaban", indicó.
La familia decidió demoler todo
Ante el deterioro de las estructuras y el ingreso constante de personas, los herederos resolvieron demoler las cuatro viviendas para evitar un accidente.
La mujer explicó que su mayor preocupación era que alguien resultara herido o muriera dentro de la propiedad y que la familia terminara cargando con esa responsabilidad.
"Con mis hermanos y mis primas decidimos tirar todo porque puede pasar una desgracia. Prefiero demolerlo y no tener en la conciencia que pueda llegar a ocurrir algo acá, porque entraban y salían como Pancho por su casa", manifestó.
"Todo fue un sacrificio de mis abuelos"
La decisión representó un golpe emocional para la familia. La entrevistada recordó que creció en ese lugar y que las construcciones fueron realizadas por sus abuelos, quienes ya fallecieron.
"Yo me crié acá, viví acá y también vivieron mis abuelos. Todo fue un sacrificio de ellos, que ya no están. Es muy doloroso ver cómo tiran parte de tu historia", expresó.
Pese al dolor, consideró que la demolición también llevará tranquilidad a los habitantes del sector, que denunciaban robos y movimientos sospechosos.
"Me enteré de que a varios vecinos les entraron a robar. Entraban y salían como si fueran dueños de casa. Eso me molestó mucho", señaló.
"La Justicia es muy lenta"
La heredera sostuvo que el trámite recién avanzó cuando decidió recurrir a un abogado particular.
Al ser consultada sobre si tuvo que volver a insistir durante el último tiempo para conseguir el desalojo, respondió: "Tuve que poner un abogado particular. Solamente con un abogado particular conseguí el desalojo".
El procedimiento finalmente se concretó mediante un mandamiento judicial. La Municipalidad colaboró posteriormente con maquinaria, camiones y personal para demoler las cuatro viviendas.
Aunque la familia logró recuperar definitivamente el terreno, la mujer resumió los siete años de espera con una crítica contundente: "La Justicia es muy lenta".


