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"Gracias a este laburo construí mi casa": el conmovedor adiós de los choferes de Patagonia Argentina

La tradicional empresa de transporte urbano finalizó sus operaciones este viernes 31 de julio. Mientras la nueva concesionaria se prepara para asumir con vehículos automáticos y un trazado ajustado, los trabajadores históricos despiden una etapa marcada por el sentido de pertenencia, los recuerdos de galpón y la incertidumbre del nuevo comienzo.

Este viernes 31 de julio de 2026 quedará marcado como un hito de profunda carga simbólica e histórica para la ciudad. Con el regreso de las últimas unidades a las cabeceras al caer la noche, la empresa Patagonia Argentina puso fin de manera definitiva a más de 50 años como prestadora del servicio de transporte público de pasajeros en Comodoro Rivadavia.

A partir de las primeras horas de mañana, una nueva empresa concesionaria tomará las riendas del sistema urbano. Sin embargo, en las instalaciones de la histórica compañía el clima no fue únicamente de inventario y balances: primó la emoción, el abrazo apretado entre compañeros y el repaso nostálgico de décadas sobre el asfalto.

De la planilla en papel a la computadora: 32 años de historia viva

Para quienes pasaron gran parte de su vida en la empresa, el traspaso trasciende lo meramente administrativo. Es el cierre de una etapa personal.

"Llevo 32 años y moneda. Empecé y hoy me toca ver cómo termina esto para empezar algo nuevo. Le debo mucho a Patagonia: fue el sustento de mi familia y la posibilidad de progresar económicamente", relató el planillero del turno, el hombre encargado de coordinar diariamente la salida a calle de unos 40 choferes.

Su testimonio refleja también la evolución tecnológica y logística que atravesó el transporte comodorense en más de tres décadas. "Pasamos las mil y una. Cuando ingresé en 1993 estábamos al costado de Senasa y éramos apenas 15 o 20 coches. Hacíamos los horarios sumando minutos a mano, con lápiz y papel; con el tiempo pasamos a la computadora. Después nos mudamos al predio donde está el gimnasio nuevo, de ahí a la curva del shopping y finalmente terminamos acá. Fueron muchos compañeros que pasaron, otros que lamentablemente perdimos en el camino y a los nuevos, a los que siempre intentamos enseñarles", recordó.

El reto del nuevo esquema: menos unidades y tecnología de punta

El inicio de la nueva concesión planteará una reestructuración operativa inmediata. Según confirmaron los propios trabajadores, la flota sufrirá una reducción inicial de escala, pasando de los 121 colectivos que operaba Patagonia Argentina a 95 unidades.

Desde la nueva gerencia ya les adelantaron al personal que el primer mes será de "prueba y error", por lo que la colaboración de los choferes experimentados resultará clave para pulir sobre la marcha los nuevos recorridos (como la línea 6U) y ajustar frecuencias.

El cambio tecnológico también impone sus desafíos cotidianos. Las nuevas unidades 0 km incorporan caja automática, una novedad que provocó anécdotas durante las jornadas de capacitación. "Ayer hicimos la práctica con un coche automático y por inercia buscábamos la palanca para meter el cambio. La cabeza ya la tenemos adaptada al manejo manual, así que hay que desacostumbrarse y aprender todo de nuevo", explicó entre risas Luis, chofer con 7 años de antigüedad en la firma saliente.

Nostalgia, mates y los perros del galpón

Más allá de los manuales de procedimiento y las nuevas líneas, el sentimiento dominante en la última jornada fue la angustia por la eventual dispersión del grupo humano.

"Gracias a este laburo construí mi casa y mantengo a mis dos hijos. Ya pasé a la otra empresa, pero da nostalgia ver el galpón vacío y saber que capaz no quedamos todos los compañeros juntos en las mismas líneas. Pasás más tiempo acá que en tu propia casa, esto es una familia", confesó Luis.

La cotidianeidad del trabajo de colectivo dejará postales difíciles de replicar: los mates compartidos después del turno, las caras conocidas de los vecinos que subían todos los días a la misma hora y hasta las mascotas del predio. "Nuestros perros del taller son parte de esto; yo ya estoy viendo si me llevo a uno para mi casa. Hay que soltar, dejar ir y confiar en que vendrán cosas mejores, pero la historia que dejamos acá no se olvida", concluyó el chofer antes de subir a su unidad para dar la última vuelta.

Comodoro Rivadavia despierta mañana con un nuevo sistema en las calles, pero en la memoria colectiva quedará grabado el rugir de los motores de Patagonia Argentina y la huella de las generaciones de trabajadores que movilizaron a la ciudad durante más de medio siglo.

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