"Haciendo lo imposible para no cerrar": El duro testimonio de los comerciantes de la Galería Paseo del Sur
El histórico espacio comercial de Comodoro Rivadavia enfrenta un futuro incierto. A la crisis económica se suma una disputa por convenios de paso y la falta de renovación de contratos. La propietaria Alicia Soto denuncia falta de aviso y evalúa acciones legales.
La Galería Paseo del Sur atraviesa sus horas más críticas. Lo que comenzó como un goteo de locales vacíos por la difícil situación económica del país, ha derivado en un escenario de incertidumbre total tras el cierre de accesos clave y la falta de renovación de habilitaciones municipales. Entre los comerciantes y propietarios reina la sorpresa y la indignación por lo que consideran un manejo administrativo deficiente y una falta de comunicación alarmante.
Un conflicto de administración y convenios
En diálogo con abcDiario, Alicia Soto, propietaria de un sector de la galería, explicó el trasfondo del problema que involucra a la administración Altuna y a la familia González Palazzo (dueños de la Galería El Águila). El conflicto radica en un "convenio de paso" histórico que permitía la circulación integral del paseo.
"Fui a hablar con Altuna y me dijo que no estaba en manos de él, que la familia estaba peleada y no daban soluciones", reveló Soto. La propietaria denunció que el cierre de las cortinas se realizó sin aviso previo: "Nos perjudica, nos encajona. No fui informada de esta situación por los propietarios ni por los locales comerciales. No es lo mismo tener una salida de un convenio de paso que quedarnos acá".
Soto advirtió que la falta de renovación de contratos y el desalojo de locales generará una crisis financiera para afrontar expensas y servicios como la luz. "Lo que estoy haciendo ahora es juntando papeles para ver cuáles son los derechos nuestros y si puedo hacer un recurso de amparo", sentenció.
El impacto en los comerciantes
En los pasillos de la galería, el clima es de preocupación. Norma, comerciante con 30 años de trayectoria y 9 en este espacio, calificó la situación como "muy triste" tras el cierre de locales conocidos como el café y el bowling.
"La situación está muy mermada. La gente come o compra, no queda otra", señaló Norma. A pesar de que los alquileres internos no han subido tanto como en el exterior, la caída del movimiento dificulta la permanencia: "Estamos haciendo lo imposible para no cerrar y ver hasta dónde uno llega".
Por su parte, Carlos, quien atiende un local de instrumentos musicales hace cinco años, coincidió en el panorama desalentador. "Es un lunes diferente, estamos a la expectativa de ver qué va a pasar. No hay un buen panorama, la sociedad está complicada y hay poco movimiento en la galería", comentó. Carlos destacó que la realidad económica obliga a la gente a priorizar el alimento antes que el consumo en otros rubros.
Fuentes de trabajo en riesgo
Uno de los puntos más sensibles es el futuro de los empleados de los locales con más antigüedad. Alicia Soto expresó su especial preocupación por el bar del lugar: "Tiene mil años con empleados de mil años. Se cerró su fuente de ingresos y no sé en qué situación están para afrontar esto, porque estamos en un momento terriblemente difícil".
Mientras se espera una respuesta de la administración y de los herederos de la firma González Palazzo, los comerciantes quedan a la espera de una resolución legal que les permita recuperar la normalidad de su espacio de trabajo.








