Interna en la UCR de Chubut: crece el malestar y anticipan una Convención "con fuerte debate" rumbo a 2027
Dirigentes del radicalismo advierten falta de diálogo interno, cuestionan la continuidad de alianzas y alertan sobre una posible fuga de militantes hacia otros espacios políticos.
La interna de la Unión Cívica Radical en Chubut vuelve a quedar en el centro de la escena política, con crecientes cuestionamientos a la conducción partidaria y al rumbo de las alianzas electorales de cara a 2027. Desde distintos sectores, se advierte un clima de malestar que podría traducirse en una Convención provincial marcada por el debate y definiciones clave.
En este contexto, voces del radicalismo plantean que no todos los afiliados se sienten representados en el esquema político actual, especialmente tras varios años de acuerdos electorales que, si bien se respetarán hasta el final del mandato vigente, no cuentan con consenso automático para su continuidad. La discusión no es menor: se trata de definir si el partido seguirá dentro de una coalición, ampliará alianzas o competirá en soledad.
El dirigente cordillerano Humberto Villivar lanzó fuertes críticas hacia la conducción partidaria y anticipó que la próxima Convención provincial será un ámbito de discusión intensa.
"Hay muchos radicales enojados en la provincia, muchos más de lo que todo el mundo piensa", afirmó, al describir un clima interno que, según sostuvo, no se refleja en las decisiones formales del partido. El planteo se da en un contexto donde crecen los cuestionamientos por la falta de espacios de debate y participación dentro de la estructura partidaria.
Villivar señaló que el malestar responde, en gran medida, al "destrato" hacia militantes históricos y al cierre de canales de diálogo. En esa línea, remarcó que el radicalismo necesita recuperar su identidad deliberativa: "El radicalismo es debate. Si no entienden eso, están perdidos".
Uno de los puntos más sensibles es la falta de instancias reales de debate interno. Referentes partidarios aseguran que en los últimos años se redujeron los espacios de participación, lo que generó un distanciamiento entre la dirigencia y la militancia. Este fenómeno, que también se observa en otros partidos tradicionales del país, impacta directamente en la identidad política y en la capacidad de representación territorial.
La próxima Convención provincial aparece como el escenario clave para ordenar estas tensiones. Se espera que allí se definan no solo las alianzas electorales, sino también el rol del radicalismo en cada localidad. La demanda principal es que la convocatoria se realice con tiempo suficiente para permitir la participación de todos los sectores y evitar decisiones apresuradas.
En paralelo, crece la preocupación por una posible migración de dirigentes y afiliados hacia espacios emergentes. Analistas políticos señalan que, en contextos de crisis interna, los partidos con estructuras más rígidas suelen perder volumen frente a propuestas más disruptivas, especialmente en un escenario nacional donde el electorado muestra mayor volatilidad.
"De cada tres o cuatro radicales, dos se quieren ir porque no están contenidos", aseguró, marcando un escenario de fragmentación que podría impactar en el armado electoral.
Además, el debate interno se da en un momento en el que los partidos deben adaptarse a nuevas formas de comunicación política, con fuerte presencia digital, audiencias fragmentadas y mayor exposición en plataformas que influyen en la agenda pública. Esto obliga a repensar no solo las alianzas, sino también la estrategia de cara a un electorado más exigente y menos identificado con estructuras tradicionales.
De cara a 2027, el desafío del radicalismo en Chubut será lograr un equilibrio entre la construcción de consensos internos y la definición de una propuesta competitiva. La Convención, lejos de ser un trámite formal, podría convertirse en un punto de inflexión para el futuro del partido.
Además, el dirigente confirmó su intención de competir por la Intendencia de Esquel en 2027.


