縇a Ley Bases puede seguir vigente luego del esc醤dalo Kueider?
Por Sa鷏 Gherscovici
La expulsi髇 del senador Edgardo Kueider debe ser el punto de partida para, primero, saber qu� otros legisladores vendieron sus votos y bancas, y luego para avanzar en la anulaci髇 de la Ley Bases. Esa que, a esta altura, queda claro que solo pudo aprobarse por la compra de voluntades, entre otras la del legislador entrerriano detenido en Ciudad del Este (Paraguay) con 200 mil d髄ares negros.
La reacci髇 del gobierno fue esclarecedora ya que, luego del intento de despegarse de Kueider, el propio presidente Javier Milei, se ocup� de sembrar dudas en la validez de la sesi髇.
"El Estado que quiero destruir soy yo"
Desde Italia, Milei asegur� que la expulsi髇 no era legal porque la vicepresidenta Victoria Villarruel, en lugar de presidir el Senado deb韆 estar a esa hora a cargo del Ejecutivo. Lo hizo en tono preocupado por lo institucional y en defensa de una independencia de poderes que este a駉 de gobierno, con vetos y declaraciones mediante, poco le import� y cultiv�.
Antes de eso, en el streaming del Gordo Dan, Milei con inentendibles risas, en funci髇 de la magnitud y alcance de la cita, hab韆 asegurado que "Roma no paga a traidores". El mensaje ten韆 varios destinatarios: el propio Kueider -que al gobierno le conviene que siga lejos y sobre todo callado-, a Victoria Villarruel, al bloque del senado, y a todos los que se muevan de lo establecido y acordado.
Para ratificar su modo emperador, en una de las conferencias que dio en Roma, Milei no solo record� que era el topo destruyendo al Estado que aborrec韆, tambi閚 dijo que el que pretenda tener agenda propia ser� expulsado. Todo en l韓ea a la idea de Libertad que este gobierno dice defender mientras la manosea, encorseta y persigue.
Nadie dijo nada
Es notorio c髆o en lugar de cuestionar qu� pas� con aquel voto de Kueider, el que permiti� que Victoria Villarruel desempate y apruebe la Ley Bases, lo que se objeta es este te髍ico doble rol y funci髇 de la vicepresidenta.
La propia Villarruel inform� que el escribano de Gobierno reci閚 le notific� el viaje del presidente a las 19 horas. A eso hay que sumarle que en la sesi髇 nadie objet� la conducci髇 de la misma en la que, adem醩, a diferencia de lo sucedido en la Ley Bases no vot�. Con lo cual parece m醩 un gesto desesperado de salvar al senador que una preocupaci髇 institucional.
El miedo a los carpetazos
Desesperados por la situaci髇, sin argumentos y sin mu馿ca pol韙ica, antes de la votaci髇, el oficialismo pidi� un sugestivo cuarto intermedio. Seg鷑 relat� el titular de Uni髇 por la Patria, Jos� Mayans, los libertarios hicieron el 鷏timo y lastimoso pedido para que se avance en la suspensi髇 de Kueider en lugar de su expulsi髇. El argumento m醩 potente, siempre de acuerdo a lo dicho por Mayans, fue el miedo a los carpetazos que podr韆n sobrevenir desde la SIDE y las redes que maneja Santiago Caputo.
En el regreso al recinto, el titular del bloque de la Libertad Avanza, Ezequiel Atauche, desencajado asegur� que, como no daban los dos tercios para la suspensi髇, sumaban sus votos a la expulsi髇. Lo mismo hizo la mayor韆 del PRO y en principio Carlos "Camau" Esp韓ola. El ex atleta ol韒pico, otro de los senadores sospechados de haber vendido sus votos en leyes trascendentales para el oficialismo, luego pidi� la reconsideraci髇.
El problema no es vender votos sino ser kirchnerista
Los tres senadores por Chubut, una vez m醩, se expresaron de manera diferente. En realidad, como sucedi� en otras ocasiones, quien desenton� fue Andrea Cristina, que fue la 鷑ica legisladora de la provincia en la C醡ara Alta que vot� en contra de la destituci髇.
Carlos Linares de Uni髇 por la Patria y Edith Terenzi (UCR) y del interbloque Provincias Unidas, que tambi閚 integraba Kueider y preside Camau Esp韓ola, votaron por la expulsi髇.
Cristina fue uno de los seis votos negativos a la expulsi髇, contando el reconvenido de Esp韓ola. La senadora, a diferencia del resto del PRO, se mantuvo en la suspensi髇. Luego, en parte de prensa, justific� su postura "en el debido proceso" pero tambi閚 en que no pod韆 facilitar que la banca sea ocupada por una kirchnerista.
El mismo antidemocr醫ico razonamiento tuvo el salte駉 Juan Carlos Romero y la propia vicepresidenta, cuando lament� el efecto directo de la expulsi髇. Una vez m醩 esa pertenencia pol韙ica es vista como un delito, ignorando que la representaci髇 es leg韙ima y resuelta por el pueblo de cada provincia cuando vota a sus senadores.
Ninguno de esos senadores/as recordaron que el expulsado, al cambiar su voto dej� con una banca menos a su bloque original que era el de Uni髇 por la Patria. Lo mismo que hicieron los otros tres apuntados desde la votaci髇 de la Ley Bases: el mencionado Camau Esp韓ola y los senadores por Misiones de Innovaci髇 Federal, Carlos Arce y Sonia Rojas Decut,
M醩 casta, no se consigue
Con Kueider ahora expulsado, la pregunta insistimos no deber韆 hacerse sobre la validez o no de la sesi髇, sino si la Ley Bases, aprobada en funci髇 de la compra de votos, puede seguir vivita y coleando.
La preocupaci髇 real, si se quiere sanear al Congreso y a todo el sistema, deber韆 pasar por avanzar en la ruta del dinero para confirmar qui閚 le dio esa y tal vez otras mochilas con los d髄ares al senador. Esa preocupaci髇, claro est�, no la comparten quienes compraron esos votos con pr醕ticas que, en sus discursos, por inteligencia artificial y redes, dicen combatir.
En definitiva, algunos entienden que no hay nada m醩 casta que un senador comprado para sostener cambios legislativos que van a contramano de los derechos de los argentinos para beneficiar a otros integrantes de la casta. Sin embargo, parece, que cada vez es m醩 claro que para Milei y los suyos la casta no es esa sino los trabajadores y jubilados, a quienes se les sigue cargando sobre sus espaldas otras mochilas. Unas que contienen ajuste y m醩 ajuste.









