Los polímeros abren una nueva etapa productiva en Chubut
La producción por recuperación terciaria ya alcanza los 14 mil barriles diarios. La escala de los proyectos en Chubut genera, por primera vez, una masa crítica para justificar la fabricación local de insumos químicos.
La producción de crudo por métodos de recuperación terciaria en Argentina alcanzó los 19.166 barriles diarios durante abril de 2026. La provincia de Chubut ratificó su liderazgo absoluto al aportar 14.002 barriles, cifra que representó el 72% del total nacional. Esto también significó una variación interanual positiva del 12,8% para todo el sector energético del país.
Sin embargo, el dato más relevante radicó en la estabilidad productiva alcanzada en la Cuenca del Golfo San Jorge. Estos niveles récords marcaron el inicio de una transformación estructural profunda.
La concentración de la actividad en el territorio chubutense permitió que la región generara el 74% de la extracción país.
Hegemonía productiva en el Golfo San Jorge
Manantiales Behr se posicionó como el área más importante del país al concentrar el 52% del total de la recuperación terciaria. Con una extracción de 9.927 barriles diarios, el bloque lideró el ranking nacional. La eficiencia operativa en esta zona resultó determinante para los promedios registrados.
Otros proyectos emblemáticos dentro de la provincia mostraron un dinamismo notable durante el primer cuatrimestre del año. El Trébol alcanzó un hito histórico al superar los 1.000 barriles diarios de producción incremental.
La concesión Diadema aportó otros 2.022 barriles diarios, manteniendo una participación de mercado del 11%. El despliegue de infraestructura en este bloque reforzó la masa crítica necesaria para el desarrollo industrial local.
"El desarrollo contempla 22 plantas de inyección de polímeros, la adecuación de aproximadamente 220 pozos inyectores y cerca de 650 pozos productores, con el objetivo de recuperar alrededor de 24 millones de barriles adicionales", considera el informe de GtoG Energy Consulting
Transformación tecnológica en el convencional
El anuncio de una inversión de USD 680 millones para el área de Cerro Dragón marcó un precedente bajo el nuevo régimen RIGI. El proyecto contempló la instalación de 22 plantas de inyección de polímeros en suelo chubutense. El objetivo consistió en extraer 24 millones de barriles adicionales por EOR.
La normativa vigente exigió ejecutar el 40% de ese capital durante los primeros dos años de actividad programada. Este flujo de divisas aceleró la construcción de instalaciones fijas y aumentó la demanda de servicios petroleros en la Cuenca del Golfo San Jorge. El impacto financiero dinamizó la economía regional.
"Por primera vez convergen simultáneamente tres factores: operadores dispuestos a invertir a gran escala, incentivos regulatorios que favorecen proyectos de largo plazo y proveedores tecnológicos internacionales", subraya el informe de la consultora.
La escala productiva alcanzada en Chubut generó las condiciones para evaluar la fabricación nacional de polímeros HPAM. Argentina dependió históricamente de la importación total de estos insumos químicos esenciales. Sin embargo, la demanda actual en la Cuenca del Golfo San Jorge comenzó a modificar esta antigua dependencia externa.
Perspectivas industriales de largo plazo
La apertura de un centro técnico regional por parte de proveedores internacionales constituyó una señal de confianza para el sector. Este soporte especializado resultó fundamental para los proyectos de recuperación terciaria desplegados en la Patagonia. La convergencia tecnológica permitió optimizar los costos operativos por cada barril convencional extraído.
"La demanda de los proyectos EOR convencionales se complementa con el consumo de productos químicos de Vaca Muerta, creando por primera vez una masa crítica capaz de justificar inversiones", asevera el documento.
El proceso de reorganización de activos maduros permitió que operadoras con foco específico tomaran el control de áreas históricas regionales. Esta estrategia buscó maximizar el valor remanente de los campos chubutenses mediante nuevas inversiones millonarias. La Cuenca del Golfo San Jorge se transformó así en el principal hub energético.
Aunque el método terciario representó el 2,2% de la producción nacional total, las proyecciones indicaron un crecimiento sostenido hacia el futuro. Los planes de inversión actuales sugirieron que Chubut incrementará su participación productiva. El crudo de la recuperación terciaria se posicionó como un pilar estratégico de largo plazo.







