Pescadores artesanales denuncian la prohibición de ingreso a La Herradura: ¿Chubut tiene su propio Lago Escondido?
Donde la ley prohíbe obstruir o desviar el camino a la costa, la empresa lo obstruyó y lo desvió, y se puso a decidir por sí misma quién llega a una playa pública y quién no. Un particular que decide eso no está cumpliendo la ley: está actuando como si fuera el Estado.
El único acceso a la playa que admite el country es un sendero de tierra, angosto y con mucha pendiente, que baja por la ladera. Imposible para una familia con un cochecito de bebé, para una persona con movilidad reducida o para cargar el equipo que necesitan los pescadores. La ley chubutense obliga a dejar pasar a la costa y prohíbe obstruir o desviar los caminos que llevan a ella. La Justicia ya la aplicó en Bahía Cracker, con un fallo que la Corte Suprema dejó firme en mayo.
No se trata de estar en contra de los barrios privados. Se trata de que un negocio inmobiliario no puede estar por encima de la ley. Antes del country se bajaba a esa playa en auto; el loteo debió dejar un acceso equivalente al que existía, y en cambio dejó una huella por la barranca que la empresa exhibe como "acceso público". Las playas, como los lagos, son de todos los argentinos. Un country puede cercar sus lotes; no puede quedarse de hecho con el camino a la costa.
Pescadores artesanales de Comodoro Rivadavia denunciaron que no pueden ingresar a la playa de La Herradura, la bahía que queda dentro del predio de La Herradura Country Club, sobre la Ruta 3 en el kilómetro 1852. "Tenemos La Herradura, que tampoco tenemos acceso a la entrada, cuando te lo dice la Constitución Nacional, de que vos tenés derecho, tenés acceso a las playas, que son soberanas, libres y públicas; lo dice el Código Civil y Comercial", dijo este lunes Javier Toledo, pescador artesanal del barrio Stella Maris, en declaraciones a varios medios de la ciudad. "Esto está afectando directamente los derechos del trabajador", agregó, y contó que con compañeros de Stella Maris y de otros barrios están organizando una reunión "para ver cómo continuamos".
Toledo habla de un problema más grande: playas de la ciudad que se cierran con carteles mientras los que viven del mar no tienen reconocimiento. "No hay reconocimiento para la gente que realmente trabaja y vive de la pesca artesanal en Comodoro", dijo, y recordó que se capacitaron un año en la universidad y tres en la Agencia Comodoro Conocimiento. "No puede ser que vengamos y cerramos la playa y digamos que no puedan entrar ni a bañarse ni a pescar", resumió.
El reclamo no es por la playa en sí, que nadie discute que es pública, sino por la única forma de llegar a ella que el country reconoce. La empresa no lo niega: en su sitio oficial responde que existe un sendero peatonal desde la entrada hasta la playa, que está cercado y que "el personal de seguridad vigila que no se produzcan accesos no autorizados". Aclara también que el público no puede llegar a la playa con vehículos y que al country solo entran socios, familiares e invitados. Es decir, la empresa reconoce que la playa tiene acceso público, y que ese acceso es ese sendero y nada más.
Dos caminos a la misma playa
La Herradura es un barrio cerrado de 137 hectáreas sobre la costa, al sur de Rada Tilly, con hasta 600 lotes y unidades previstas. Visto desde arriba, el trazado es claro. Desde la garita de la Ruta 3, las calles pavimentadas entran al barrio y la Avenida Costanera, también pavimentada, llega hasta una rotonda junto a la arena, al lado del Club House. El sendero público no va por ahí: sale de la garita hacia el este, por fuera del cerco, bordea el límite norte del predio por la ladera, pasa por detrás del Club House y baja al extremo norte de la playa. Son unos 400 metros de huella de tierra, sin ninguna obra, entre el alambrado del country y el cañadón. Hay dos caminos a la misma playa: uno asfaltado para los socios y una huella por la barranca para todos los demás.
Los pescadores describen esa huella como un sendero de tierra muy angosto y con mucha pendiente. Es imposible que una familia baje con un cochecito de bebé, una persona con movilidad reducida no puede ni intentarlo, y tampoco se puede bajar el equipamiento que requiere la pesca artesanal.
Lo que dice la ley
El Código Civil y Comercial es claro: las playas del mar son de todos, forman parte del dominio público y cualquiera puede usarlas. Nadie, ni el country ni la Provincia, discute eso.
La discusión es por el camino, y para eso Chubut tiene una ley propia, la Ley XVII N° 8, que ordena dos cosas. Primero, que cuando para llegar al mar hay que pasar por un camino privado, los dueños están obligados a dejar pasar y tienen prohibido cobrar por eso. Segundo, que está "absolutamente prohibido" a los particulares hacer cualquier obra, construcción o instalación que obstruya o desvíe, directa o indirectamente, un camino de acceso a las aguas.
Eso es exactamente lo que pasó en La Herradura. Antes del loteo se llegaba hasta la playa en auto, por caminos de tierra, como recuerdan pescadores y vecinos de Comodoro. Hoy no se puede. El country cercó el predio, pavimentó una Costanera hasta la arena para sus socios y dejó para el resto una huella por la barranca. No fue un accidente ni un desvío acordado con la autoridad: fue una decisión de diseño del negocio inmobiliario, tomada a la vista de todos, cuyo efecto es impedir el paso. Donde la ley prohíbe obstruir o desviar el camino a la costa, la empresa lo obstruyó y lo desvió, y se puso a decidir por sí misma quién llega a una playa pública y quién no. Un particular que decide eso no está cumpliendo la ley: está actuando como si fuera el Estado.
El decreto que reglamenta esa ley, el 622/74, dice qué pasa cuando alguien cierra o desvía un camino a la costa: la Secretaría de Pesca de la Provincia, que es la autoridad de aplicación, tiene que ir al lugar y dejar el paso expedito, fijar un plazo "para que vuelvan las cosas a su estado anterior" y, si el dueño no cumple, hacerlo a costa del infractor. La autoridad puede acordar con un propietario un cambio de trazado, pero la Justicia ya dijo que esa facultad sirve solo para mover un camino, nunca para restringir el acceso de la gente a la playa. Si la Provincia autorizó alguna vez el sendero por la ladera como "nueva traza", tiene que mostrarlo y explicar con qué criterio aceptó un camino por el que no puede bajar una familia. Si no lo autorizó, el desvío está prohibido y la ley indica el remedio: que las cosas vuelvan a como estaban antes.
Una aclaración para no confundir. Mucha gente habla del "camino de sirga", la franja de 15 metros que hay que dejar libre a la orilla de los ríos. Esa regla es para ríos navegables, no para el mar. En La Herradura no hace falta: alcanza con la ley provincial y con el fallo que ya la aplicó.
El antecedente: Bahía Cracker
En mayo de 2024 la Secretaría de Pesca firmó un convenio con la Estancia Bahía Cracker, en el Golfo Nuevo, para cerrar con candado la tranquera del único camino a esa playa y abrirla solo algunos días y horarios para pesca deportiva. Clubes de pesca de Trelew, la Asociación de Pescadores Artesanales y vecinos presentaron un amparo. El 13 de septiembre de 2024, la jueza Florencia Cordón Ferrando, de la Cámara de Apelaciones de Trelew, anuló el convenio y ordenó abrir el camino de inmediato. Dijo que la ley provincial crea una servidumbre de paso a favor de toda la comunidad para llegar al mar, que esa servidumbre no se puede negociar por convenio y que la Secretaría de Pesca se excedió en sus facultades al cerrar el único acceso. La estancia apeló: en 2025 el Superior Tribunal de Justicia de Chubut confirmó el fallo y el 14 de mayo de 2026 la Corte Suprema rechazó el último recurso. El fallo quedó firme y el Boletín Oficial publicó su parte resolutiva el 21 y 22 de septiembre de 2026.
La regla, entonces, es derecho vigente en Chubut: el acceso a la costa no depende de la buena voluntad del dueño del campo, y la Provincia no puede negociarlo a la baja.
¿Un Lago Escondido en Comodoro?
Cracker y La Herradura no son el mismo caso. En Cracker se cerró con candado el único camino. En La Herradura el country ofrece un paso y lo exhibe como "acceso público". La discusión es si un sendero que no puede usar buena parte de la población cumple la obligación de dejar pasar o es una forma más elegante de cerrar.
Esa es exactamente la discusión de Lago Escondido. El lago rodeado por la estancia de Joe Lewis, en Río Negro, tiene en los papeles un acceso público: una senda de montaña de 33 kilómetros. En 2023 el Superior Tribunal rionegrino cerró el camino corto que cruza la estancia y dejó solo esa senda, pero le exigió a la Provincia señalizarla y hacerla segura. En febrero de 2024, una columna encabezada por dirigentes de ATE y la CTA intentó recorrerla y volvió después de casi una semana sin llegar al lago: la senda no estaba preparada y el tramo final era intransitable. Un acceso que existe en el mapa y no en la práctica.
Trasladado a Comodoro: si la respuesta de la Provincia y del country es que "hay un sendero", la pregunta es para quién. Para un socio que baja por la Costanera asfaltada, o para el pescador artesanal, la familia con un cochecito y la persona en silla de ruedas que la ley también protege.
Lo que tienen que responder
Mientras tanto, el reclamo de los pescadores tiene una base sencilla: la playa es pública, el paso es obligatorio, el camino no se puede desviar sin autorización, y la Justicia chubutense ya anuló un acuerdo de la propia Secretaría de Pesca por ceder ese derecho. Exhibir como acceso público un sendero por el que no puede bajar una familia no responde al reclamo. Lo esquiva.









