Rada Tilly: un supermercado abrirá pegado al histórico El Russo y las dudas por la planificación ponen bajo la lupa 27 años de gestión radical
El nuevo comercio, identificado por los vecinos como un supermercado de propietarios chinos, se instalará junto a uno de los negocios más tradicionales de la villa. El caso generó reclamos por la falta de reglas claras para ordenar emprendimientos de este tipo. La Municipalidad todavía debe informar la superficie del local, su categoría, el expediente de habilitación y los estudios realizados.
La próxima apertura de un supermercado literalmente pegado a El Russo, uno de los comercios históricos de Rada Tilly, abrió una discusión que excede la competencia entre dos negocios: ¿qué planificación comercial tiene una ciudad que creció de manera acelerada y bajo la conducción del mismo proyecto político durante los últimos 27 años?
El Russo cuenta con más de 25 años de trayectoria y una clientela consolidada. Sus propietarios informaron que continuarán trabajando con normalidad y que enfrentarán la nueva competencia como lo hicieron en otras oportunidades. Sin embargo, la ubicación elegida para el nuevo establecimiento provocó una fuerte reacción en redes sociales.
"Planificación urbana salió del grupo", escribió uno de los vecinos. Otros preguntaron si la Municipalidad no debía intervenir y reclamaron alguna regulación que ordene la instalación de supermercados para evitar que comercios de características similares se concentren en un mismo punto. También hubo numerosos mensajes de apoyo a El Russo y llamados a continuar comprando en el histórico negocio de la villa.
Los comentarios no prueban una irregularidad ni permiten afirmar que el nuevo supermercado incumpla alguna norma. Tampoco corresponde cuestionar una inversión por la nacionalidad de sus propietarios. El problema que debe explicar el municipio es otro: cuáles fueron las reglas aplicadas, qué impacto tendrá el establecimiento y si Rada Tilly dispone de herramientas suficientes para ordenar su crecimiento comercial.
La comparación con Comodoro Rivadavia resulta inevitable. La ciudad petrolera cuenta desde 2008 con la Ordenanza 9303/08, que clasifica los supermercados de acuerdo con su superficie. Establece una primera categoría de entre 100 y 300 metros cuadrados; una segunda, de 301 a 1.000; una tercera, de 1.001 a 2.500; y considera hipermercados a los establecimientos que superan los 2.501 metros cuadrados.
La normativa también diferencia las zonas donde pueden instalarse, exige superficies de estacionamiento según su tamaño y contempla para los proyectos de mayor escala estudios ambientales y socioeconómicos, análisis del tránsito, previsión de puestos de trabajo y evaluación de los efectos sobre la estructura comercial existente. No significa que la ordenanza de Comodoro impida la apertura de dos negocios vecinos: de hecho, los establecimientos más pequeños pueden localizarse en zonas residenciales. Su valor está en que fija categorías y exigencias objetivas antes de conceder una habilitación. Ordenanza 9303/08 de Comodoro Rivadavia.
En la normativa pública examinada de Rada Tilly no apareció hasta ahora un régimen de alcance equivalente. La Ordenanza 2690/23 incluye la categoría "almacén por menor-despensa", fija una superficie mínima de 20 metros cuadrados y no establece restricciones de localización para ese uso. Pero no permite saber bajo qué categoría fue encuadrado el nuevo comercio ni si existen otros instrumentos municipales aplicables que no estén publicados o sean difíciles de localizar.
La responsabilidad de responder recae actualmente sobre la intendenta Mariel Peralta y el Concejo Deliberante. Pero una eventual falta de regulación no puede presentarse como una herencia reciente: el radicalismo y sus alianzas gobiernan Rada Tilly de manera ininterrumpida desde 1999.
Pedro Peralta condujo el municipio entre 1999 y 2011, además de haber gobernado entre 1983 y 1991. En total, fue intendente durante veinte años. Su secretario de Obras Públicas entre 1999 y 2011, Luis Juncos, lo sucedió y permaneció como intendente hasta 2023. Después asumió Mariel Peralta, hija del exjefe comunal, quien anteriormente había sido concejal durante doce años y presidenta del Concejo Deliberante.
Los datos muestran una continuidad política y familiar extraordinariamente prolongada: padre, funcionario de su gestión e hija se sucedieron al frente de un mismo proyecto. Juncos reconoce oficialmente que fue secretario de Obras Públicas durante los doce años anteriores a convertirse en intendente, mientras que la propia Mariel Peralta reivindicó públicamente el proyecto político iniciado por su padre.
Por eso, la actual gestión no puede presentarse como recién llegada frente a las consecuencias del crecimiento urbano y comercial. El mismo espacio político lleva 27 años consecutivos administrando la ciudad y tuvo tiempo suficiente para discutir reglas sobre grandes superficies, estacionamiento, carga y descarga, impacto vehicular y convivencia con los comercios de cercanía.
La competencia comercial es legal y puede beneficiar a los consumidores. Proteger a un comercio histórico tampoco significa impedir arbitrariamente que otro abra sus puertas. Pero gobernar implica anticipar los efectos del crecimiento, establecer las mismas reglas para todos y explicar las decisiones. En este caso, la pregunta no es solamente si El Russo podrá resistir al nuevo competidor: también es por qué, después de 27 años de continuidad política, los vecinos todavía deben reclamar que la planificación urbana y comercial forme parte de la discusión pública.








