Salta

Salta: 15 años de prisión para el hombre que violó a su hija mientras cumplía arresto domiciliario durante la pandemia

El agresor aprovechó el confinamiento del 2020 y las horas laborales de la madre para cometer los abusos contra la menor, que en ese entonces tenía entre 11 y 13 años. Fue declarado reincidente por segunda vez.

Un hombre fue sentenciado a la pena de 15 años de prisión en la provincia de Salta tras ser hallado culpable de abusar sexualmente de su hija biológica. Las agresiones ocurrieron mientras el implicado cumplía una medida de arresto domiciliario por una causa de la justicia federal, beneficio del que gozaba en el marco de la pandemia del coronavirus.

Según informó el Ministerio Público Fiscal (MPF) local, el juez Martín Pérez declaró al sujeto penalmente responsable del delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo y la convivencia preexistente, en perjuicio de una menor de 18 años. Asimismo, la justicia dio lugar al pedido de que fuera declarado reincidente por segunda vez.

El trasfondo de los ataques

Los abusos comenzaron en el año 2020, coincidiendo con el Aislamiento Preventivo, Social y Obligatorio (ASPO) decretado por el gobierno del entonces presidente Alberto Fernández. El agresor utilizó el parentesco, la convivencia forzada por el confinamiento y el espacio residencial para violar a la víctima durante su etapa escolar, entre los 11 y los 13 años de edad. El calvario de la menor se extendió hasta finales de noviembre de 2021.

Durante la lectura de los alegatos, la fiscal penal interina de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual, Celina Morales Torino, detalló el modus operandi del condenado. El hombre esperaba a que la madre de la niña se retirara de la vivienda para ir a trabajar. En esos lapsos, le suministraba bebidas a su hija con el objetivo de que se durmiera y, de esa manera, poder consumar los abusos.

Amenazas y revelación

Para asegurar su silencio, el acusado infundió terror en la víctima mediante graves amenazas: le aseguraba que si revelaba lo que sucedía, lastimaría a otros integrantes de la familia o atentaría directamente contra la vida de su madre.

A pesar de las coacciones, la menor logró romper el silencio y le contó lo sucedido a una maestra de su escuela. De acuerdo con lo expuesto por la fiscal Morales Torino, la niña le transmitió a la docente el profundo miedo que sentía, el cual se había intensificado luego de que su progenitor le afirmara que pediría un permiso especial en su lugar de detención con la excusa de visitarla.

Tras analizar las pruebas presentadas por la fiscalía, el Tribunal respaldó en su totalidad la solicitud de la funcionaria judicial, dictando la condena de 15 años de cárcel efectiva y revocando cualquier consideración previa de arresto domiciliario.

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