Sin grieta: el hidrógeno verde logra lo que pocos temas consiguen en la Patagonia
Referentes de distintos partidos políticos de Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego trabajan juntos por una ley marco para el hidrógeno. El viento favorable que puede aprovechar la región ante la caída de inversiones de Magallanes. El plan de Europa que involucra al sur y, especialmente, a Chubut.
Hace años que no se veía algo así en la política patagónica: referentes políticos de distintos partidos de Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, sentados en la misma mesa para empujar un mismo proyecto. El objetivo es uno solo: la ley marco de hidrógeno verde.
El diputado nacional por Chubut Juan Pablo Luque lo resumió en un posteo que circuló fuerte en los últimos días: se reunió con representantes de la Comunidad Económica Europea y remarcó que, si las provincias se unen, la norma es posible "y muy positiva para Chubut". Habló de un tratamiento transversal entre partidos políticos, algo poco común en el Congreso.
En paralelo, se conformó una mesa especializada que busca unificar los proyectos existentes en Diputados y en el Senado para avanzar "en espejo" en ambas Cámaras. La idea es acelerar los consensos y evitar que la iniciativa se diluya entre versiones distintas, como pasó otras veces.
Sin diferencias políticas, un dato inusual
Legisladores nacionales de Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego vienen impulsando la propuesta de manera conjunta, sin diferencias políticas, con el objetivo de potenciar las oportunidades que ofrece la Patagonia para la producción de hidrógeno verde. Para una región acostumbrada a competir por recursos y protagonismo, la coincidencia es celebrada por todos los sectores productivos.
Luque fue más allá y planteó algo que en Chubut se escucha desde hace décadas sin concretarse: la posibilidad de una gran reconversión productiva, justo cuando la actividad petrolera atraviesa un momento incierto. Es que sin matriz energética alternativa la provincia pierde margen de maniobra.
Chubut no llega con las manos vacías a esta discusión. La provincia concentra más del 60% de la potencia eólica instalada del país, un dato que los actores de la industria repiten cada vez que pueden. Ese viento es la ventaja comparativa que la región necesita para no quedar afuera de la carrera global.
La mirada distinta de Casa Rosada
El contraste está muy marcado con Nación. Pese a la unidad de las distintas fuerzas, la gestión de Javier Milei vuelve a mostrarse alejada de lo que pide la Patagonia. Casa Rosada ya advirtió que no avalará un proyecto de ley del Hidrógeno que no lleve la firma de Javier Milei, pese a un pedido unánime de los partidos políticos, las empresas y la Unión Europea para que las inversiones comiencen a ser una realidad.
Según pudo saber ABCDiario, el Gobierno nacional prepara un marco regulatorio del hidrógeno que contendrá incentivos, similares a los ofrecidos en el Régimen de Incentivos de Grandes Inversiones (RIGI). La primera versión que hizo correr Casa Rosada es que el proyecto llegaría en el segundo semestre de este año, pero todo indica que habría que esperar hasta el primer semestre del 2027. Un tiempo que la industria, aclaró, no puede seguir esperando.
En este sentido, la Federación Empresaria del Chubut advirtió que el Congreso debe aprobar la normativa sin dilaciones y con un consenso político amplio, y pidió dejar de lado lo que llamaron mezquindades partidarias frente a una oportunidad que consideran histórica.
Europa insiste y mira especialmente a Chubut
No es la primera vez que la Unión Europea marca la cancha. El bloque necesita asegurar abastecimiento de energías renovables para sus propios países del norte, y viene señalando a la Patagonia, y en particular a Chubut, como uno de los proveedores naturales de ese combustible que todavía casi nadie produce a escala industrial.
Los propios legisladores lo cuentan así, en cada reunión con diplomáticos europeos vuelve la misma idea, hay demanda internacional concreta y condiciones naturales que otras regiones del planeta no tienen. El problema, insisten desde el sector, ya no es el viento, sino la falta de una ley que le dé previsibilidad al inversor.
El espejo trasandino que debería servir de alerta
Del otro lado de la cordillera, Magallanes se posicionaba como el gran competidor regional. Hoy el panorama cambió, el proyecto H2 Magallanes de TotalEnergies, valuado en 15.000 millones de dólares, mantiene su tramitación congelada hasta diciembre de 2026, tras acumular cientos de observaciones ambientales sin resolver.
No es un caso aislado. EDF Power Solutions frenó su proyecto Energía Verde Austral en Cabo Negro, y otros socios de la industria evalúan seguir el mismo camino. Corfo, además, anunció el cierre anticipado del programa de hidrógeno verde en Magallanes, citando la menor demanda global proyectada para 2030.
La falta de incentivos claros y previsibles terminó espantando a las mismas empresas que hace pocos años prometían miles de millones de dólares en la región chilena. Ese es el ejemplo que utilizan los dirigentes patagónicos para pedir que la Argentina no repita el mismo error.
La discusión legislativa entra ahora en una etapa donde el texto definitivo deberá salir de las comisiones con el objetivo declarado de tratarlo en espejo en ambas Cámaras del Congreso de la Nación antes de que termine el año.

