Estados Unidos

Dejó a su bebé morir de calor en la camioneta para ir a la peluquería y al bar: lo condenaron a 42 años de prisión

Un hombre de 34 años recibió la pena máxima en Florida tras declararse culpable por el homicidio de su hijo de 18 meses. La temperatura del niño llegó a los 44°C mientras el acusado se cortaba el pelo y tomaba alcohol.

Scott Gardner, de 34 años, fue condenado a 42 años de prisión efectiva tras ser hallado responsable directo de la muerte de su hijo Sebastian, de tan solo 18 meses, a quien abandonó en el interior de un vehículo a pleno sol mientras realizaba actividades personales.

El trágico episodio ocurrió el 6 de junio de 2025. De acuerdo con la reconstrucción elaborada por la Oficina del Sheriff del Condado de Volusia y la Policía local, Gardner estacionó su camioneta y dejó al pequeño en el asiento trasero con las ventanillas completamente cerradas, sin aire acondicionado y con la única ventilación de un pequeño artefacto a batería. Durante tres horas, el hombre se desligó de la criatura para atender un turno en la barbería Classic Cuts y luego dirigirse a tomar bebidas alcohólicas al bar Hanky Panky's Lounge.

Un cuadro irreversible y mentiras a los investigadores

Al regresar al vehículo e intentar reanimar al niño, la situación ya era crítica. Cuando Sebastian fue ingresado de urgencia a la guardia médica, los profesionales constataron que su temperatura corporal alcanzaba los 44°C y estimaron que llevaba al menos una hora sin signos vitales.

Gardner fue arrestado el 19 de junio, casi dos semanas después del suceso, luego de que las autoridades detectaran severas inconsistencias y falsedades en su relato inicial. La brutalidad del caso provocó la dura reacción del sheriff del condado de Volusia, Mike Chitwood, quien tildó públicamente al imputado de "mentiroso" y de actuar con una indiferencia despreciable hacia la vida de su propio hijo.

Declaración de culpabilidad y el dolor de la familia

Durante la audiencia de sentencia del jueves 23 de julio, Gardner decidió no ir a juicio y se declaró culpable de los cargos de homicidio en segundo grado, abuso agravado y negligencia infantil con daño grave. Ante la contundencia del caso, el magistrado interviniente le aplicó la máxima pena contemplada por la ley.

En la sala del tribunal, Lorena Dague, madre de Sebastian, quebró el silencio para recordar a su hijo y su "risa contagiosa que llenaba cualquier ambiente". Dirigiéndose cara a cara al condenado, expresó: "Te llevaste una vida dulce e inocente y destrozaste a una familia", aunque aclaró que tomó la decisión personal de perdonarlo para sanar su propio corazón y proteger el bienestar de sus otros hijos.

A su turno, el fiscal R.J. Larizza sintetizó el trasfondo del caso con palabras tajantes: "Un niño de 18 meses sufrió y murió bajo el cuidado de su padre. Él eligió beber y cortarse el pelo en vez de proteger a su hijo. Un niño indefenso murió por la vanidad egoísta de su papá".

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