"Nos vamos a estrellar": el desesperado mensaje de los pilotos antes de la tragedia aérea que dejó nueve muertos

La tripulación había reportado formación de hielo, turbulencias y precipitaciones antes de que la aeronave comenzara un descenso descontrolado en Florida. Las nueve personas que viajaban a bordo murieron.

Los registros de las comunicaciones entre los pilotos y los controladores aéreos permitieron reconstruir los dramáticos minutos previos al accidente de un avión ejecutivo que dejó nueve personas muertas en Florida, Estados Unidos.

La aeronave cayó durante el domingo en una zona residencial del condado de Palm Beach, cerca de Mar-a-Lago, la residencia privada del presidente Donald Trump.

Antes del impacto, los pilotos habían informado sobre las complicadas condiciones que atravesaban durante el vuelo.

"Tenemos hielo ligero y transparente que es manejable y turbulencia moderada", comunicó uno de ellos.

Ante la presencia de precipitaciones, la tripulación solicitó autorización para ganar altura y buscar mejores condiciones meteorológicas. Sin embargo, poco después la aeronave comenzó a perder altitud rápidamente.

Un descenso cada vez más pronunciado

En medio de la emergencia, uno de los pilotos alertó: "Estamos descendiendo a 8000 -emergencia, emergencia-, estamos descendiendo a 10.000 pies por minuto".

La situación continuó agravándose y la velocidad de descenso aumentó.

"Estamos en una situación de exceso de velocidad, descendiendo a 20.000 pies por minuto", informó posteriormente el piloto.

Los registros indican que el avión entró en una caída prácticamente vertical mientras la tripulación intentaba recuperar el control.

Fue entonces cuando se produjo uno de los últimos mensajes registrados desde la aeronave: "Nos vamos a estrellar. Se nos acaba el tiempo".

Según los datos preliminares de seguimiento del vuelo, el descenso llegó a superar los 30.000 pies por minuto antes de que se perdiera la señal. Segundos después, el avión impactó contra el suelo y se produjo una gran bola de fuego.

Qué se sabe del vuelo

La aeronave era un Learjet 60 que había despegado del Aeropuerto Internacional Austin-Bergstrom, en Texas, y tenía como destino las Bahamas.

El accidente ocurrió alrededor de las 12.50 en una zona residencial del condado de Palm Beach, cerca del vecindario de Cresthaven.

El avión había alcanzado los 35.000 pies cuando la tripulación reportó turbulencias, formación de hielo y precipitaciones. Los pilotos solicitaron ascender otros 2.000 pies, pero poco después comenzó la pérdida descontrolada de altitud.

Las nueve personas que viajaban a bordo murieron. Las primeras informaciones oficiales indicaron que no hubo víctimas entre las personas que se encontraban en tierra, aunque el impacto obligó a evacuar a cientos de residentes.

El gobernador de Florida, Ron DeSantis, describió la magnitud del accidente: "Fue un choque de avión cataclísmico".

"Parecía un misil cayendo y dejó un gran cráter al costado del camino", agregó.

Investigan las causas

La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos quedó a cargo de la investigación, con la colaboración de la Administración Federal de Aviación.

Los investigadores deberán establecer qué provocó la pérdida de control de la aeronave y determinar si las condiciones meteorológicas tuvieron incidencia en el accidente.

Hasta el momento, la causa de la caída no fue establecida oficialmente.

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