Chile

¿Peligro en la Patagonia? Un volcán de Chile rompe su récord sísmico histórico

El estratovolcán, dormido por más de 6.000 años, entra en alerta amarilla tras registrar una inusual seguidilla de más de 400 sismos en pocas horas. Científicos de Chile y Argentina vigilan de cerca un fenómeno sin precedentes instrumentales

El gigante de la Región del Maule ha comenzado a hablar, y los científicos escuchan con atención. El Volcán Nevado de Longaví, un imponente estratovolcán que ha permanecido en un silencio casi absoluto ante los registros humanos, ha forzado a las autoridades de Chile y Argentina a encender los tableros de control. Tras un repentino y violento incremento en su actividad interna, el Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile (Sernageomin) y el Observatorio Argentino de Vigilancia Volcánica (OAVV) elevaron su nivel de alerta técnica a color amarillo.

No es para menos. Los sensores comenzaron a registrar anomalías severas. Una intensa oleada de sismos del tipo volcano-tectónico (VT) -aquellos que revelan que la roca profunda se está fracturando bajo una presión inmensa- sacudió las entrañas del coloso.

En apenas 48 horas, el volcán acumuló más de 400 movimientos sísmicos. Entre este enjambre, cuatro eventos superaron la magnitud 3,0, destacando un sismo principal que alcanzó una magnitud local de 4,3. Para los vulcanólogos, este evento es un hito: se trata del proceso sísmico más energético y fuerte detectado en este sistema desde que se instalaron los primeros equipos de monitoreo moderno.

El mapa del pulso subterráneo

Los análisis técnicos lograron ubicar con precisión el "corazón" de esta actividad. La nueva fuente sísmica se localiza entre cuatro y cinco kilómetros al suroeste del cráter principal, a una profundidad estimada de tres kilómetros. Aunque también se han detectado leves movimientos relacionados con la circulación de fluidos internos (cinco sismos de largo período y un episodio de temblor volcánico), los expertos aclaran que estos últimos son de baja energía. Las cámaras web que vigilan la superficie del volcán no muestran, por ahora, cambios visuales ni deformaciones en su silueta.

Mauricio Lorca, director nacional del Sernageomin, enfatizó que la decisión de cambiar el color de la alerta responde estrictamente a un criterio preventivo. Como medida inmediata, se ha fijado un radio de exclusión y posible afectación de 3 kilómetros alrededor de la cima. En paralelo, los profesionales del Observatorio Volcanológico de los Andes del Sur (OVDAS) analizan los datos en tiempo real las 24 horas del día.

Un gigante con un pasado violento

A diferencia de vecinos más activos como el Villarrica o el Copahue, el Nevado de Longaví no cuenta con erupciones documentadas en la historia reciente. Sin embargo, la memoria geológica de la Tierra cuenta una historia muy diferente. Los estudios demuestran que el Longaví tuvo una intensa actividad durante el Holoceno. Su último rugido conocido ocurrió hace unos 6.600 años, cuando el colapso de un domo de lava dacítica generó destructivos flujos piroclásticos -nubes ardientes de gas, ceniza y roca- que arrasaron sus alrededores.

¿Qué pasa del lado argentino?

Pese a la espectacularidad de las cifras sísmicas, las autoridades de ambos lados de la cordillera han llevado tranquilidad a las poblaciones. Una Alerta Amarilla bajo ninguna circunstancia equivale a una erupción inminente; simplemente señala que el volcán se encuentra en un estado de inestabilidad superior a su línea base.

Del lado argentino, las localidades más próximas se encuentran en el norte de la provincia de Neuquén. Pueblos como Pichi Neuquén (a 57 km), Manzano Amargo (a 71 km), Varvarco (a 85 km) y Coyuco-Cochico (a 90 km) miran de reojo al coloso, pero la Secretaría de Emergencias y Gestión de Riesgos de Neuquén y el SEGEMAR fueron tajantes: con el escenario actual, se descarta cualquier tipo de afectación sobre el territorio argentino.

El Longaví ha cambiado de ritmo, y aunque por ahora el peligro está confinado a su cumbre deshabitada, la ciencia binacional no le quita la vista de encima. El monitoreo permanente e integrado será el encargado de predecir si este enjambre de sismos es solo un bostezo del gigante o el preludio de algo más.

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