Venezuela

Tragedia en Venezuela: ya son más de 1400 los muertos por el doble terremoto y el gobierno enfrenta la furia de los sobrevivientes

El conteo de víctimas fatales asciende a 1430 tras el sismo más devastador en 123 años, mientras más de 54.000 personas siguen desaparecidas. En medio de un escenario político convulsionado por la captura de Nicolás Maduro, la gestión interina de Delcy Rodríguez es duramente cuestionada por la lentitud en la asistencia.

El panorama en Venezuela es desolador y la cifra de víctimas no para de crecer. A casi 72 horas del catastrófico evento telúrico que sacudió la costa del país el pasado miércoles, las autoridades del gobierno interino, liderado por Delcy Rodríguez -quien asumió el poder tras la reciente captura del líder chavista Nicolás Maduro-, confirmaron que el número de fallecidos ascendió drásticamente a 1430 personas, superando con creces el último balance de 920 muertos.

Fue el hermano de la mandataria y presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, el encargado de presentar un informe que dimensiona la catástrofe: el doble sismo consecutivó de 7,2 y 7,5 grados en la escala de Richter ya deja 3238 heridos, 3142 familias evacuadas en refugios temporales y siete estados severamente afectados. "Estamos acercándonos a las 72 horas del evento más fatídico que haya sufrido esta república en los últimos 123 años", sentenció el funcionario, reflejando el estado de shock de una nación entera.

A la par de los datos oficiales, la angustia social se multiplica: plataformas web no oficiales que rastrean denuncias de desapariciones informan que se sigue buscando desesperadamente a 54.973 hombres y mujeres.

La Guaira: Militarización, pánico por réplicas y pérdidas millonarias

El epicentro de la destrucción se concentra en el estado de La Guaira, zona que recibió el impacto más letal y que actualmente se encuentra bajo un estricto control militar. La situación allí roza lo apocalíptico, agravada por la inestabilidad de la tierra: tras los dos sismos principales, se registraron más de 430 eventos secundarios, incluyendo dos réplicas de 3,8 y 3 grados que desataron el pánico generalizado este sábado por la mañana.

En términos económicos, el impacto es devastador. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estimó que los daños físicos materiales ascienden a 6700 millones de dólares, una cifra equivalente al 6% del Producto Bruto Interno (PBI) de Venezuela. Las pérdidas golpean de lleno la infraestructura habitacional y los centros de actividad económica del país, concentrándose en Caracas, La Guaira, Carabobo, Miranda, Yaracuy y Aragua.

Bronca en las calles: el reclamo ciudadano por la inacción estatal

Más allá de que el Ejecutivo informó la atención directa a más de 73.000 familias y el reparto de 7,2 millones de kilos de alimentos, la percepción en las zonas de desastre es de un abandono casi absoluto. La indignación popular estalló en los sectores más vulnerables, donde los propios damnificados y voluntarios se ven obligados a remover los escombros con sus manos para hallar supervivientes.

En La Guaira, la tensión llegó a su punto álgido cuando un grupo de vecinos enfurecidos bloqueó el paso de una retroexcavadora y retuvo a su conductor, exigiéndole que no abandonara las tareas de rescate.

La propia presidenta interina, Delcy Rodríguez, vivió en carne propia el descontento social durante una recorrida por el área afectada, donde fue abucheada e increpada por los residentes. "El gobierno no está haciendo nada por el pueblo", le gritó un vecino en medio del caos. Las brigadas comunitarias exigen con urgencia un despliegue masivo y veloz de maquinaria pesada, generadores eléctricos, herramientas de corte de metales y retroexcavadoras.

Ante el desborde y los reclamos, Jorge Rodríguez hizo un llamado público a la calma y pidió a los civiles que eviten trasladarse a las zonas afectadas para colaborar de forma independiente: "Sé que hay ansias de ayudar, pero eviten bajar al estado para facilitar el trabajo de rescate. Es un trabajo contrarreloj donde cada minuto cuenta", concluyó, en un intento por ordenar una de las mayores crisis humanitarias en la historia reciente de América Latina.

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