Justicia

A 12 años de la desaparición de Gloria Gallardo, su hija y su yerno irán a juicio por homicidio

La mujer fue vista por última vez en febrero de 2014 en Córdoba. Aunque su cuerpo jamás fue hallado, la Fiscalía dio por acreditado el crimen y sentará en el banquillo de los acusados a los familiares directos bajo la figura de homicidio calificado y femicidio.

Doce años de silencios, pistas falsas y un dolor incalculable parecen haber llegado a un punto de inflexión. El misterio en torno a la desaparición de Gloria Gallardo, ocurrida en el verano de 2014 en la provincia de Córdoba, dio un giro trascendental: la Justicia cerró la instrucción y elevó la causa a juicio oral, con su propia hija y su yerno como los principales y únicos acusados de un crimen aberrante.

El caso, que conmocionó a la localidad cordobesa de Yacanto y mantuvo en vilo a sus seres queridos durante más de una década, avanza ahora hacia el debate definitivo. La investigación estuvo a cargo de la Fiscalía de Instrucción 2 de Villa Dolores, dirigida por el fiscal subrogante José Tolosa, quien logró sostener una sólida hipótesis a pesar de un obstáculo devastador: el cuerpo de Gloria nunca apareció.

El pacto de silencio y las pistas falsas

El calvario judicial comenzó el 26 de febrero de 2014, fecha en la que Gallardo se esfumó de su domicilio. Días más tarde, la alarmante ausencia motivó la denuncia formal por parte de su hermana ante la Unidad Judicial de Villa Dolores, dando inicio a un expediente que parecía condenado al estancamiento.

De acuerdo con la reconstrucción de la fiscalía, durante los largos años que duró la pesquisa, los imputados -identificados como su hija, Yamila Micaela Gallardo, y su pareja, Hugo Alberto Suárez- tejieron una compleja red de coartadas destinadas a desviar la atención de los investigadores. Los pesquisas determinaron que ambos desplegó maniobras deliberadas para "instalar la hipótesis de una fuga voluntaria o forzada al exterior, sin sustento o a través de conjeturas incomprobables", buscando desesperadamente la impunidad.

Sin embargo, el meticuloso trabajo probatorio acumulado a lo largo del tiempo comenzó a cercar a la pareja. La acumulación de indicios incriminatorios permitió que, el año pasado, la Justicia ordenara sus respectivas detenciones, desmoronando la fachada construida durante más de diez años.

Prisión perpetua en el horizonte

Con la elevación a juicio firmemente estructurada, el panorama judicial para los acusados es crítico. A Yamila Micaela Gallardo y a Hugo Alberto Suárez se les imputa formalmente el delito de "homicidio calificado por el vínculo".

En tanto, para el yerno la situación se agrava aún más al sumarse la figura legal de "violencia de género (femicidio)". Ambos cargos contemplan una única pena posible en caso de ser hallados culpables por un tribunal: la prisión perpetua.

A una década de aquel fatídico febrero, el proceso judicial se encamina a esclarecer una de las desapariciones más enigmáticas de la región, devolviéndole una mínima cuota de esperanza a una familia que jamás bajó los brazos en su exigencia de verdad y justicia.

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