Festejo

De la tragedia familiar a la tradición mundial: La historia detrás del Día del Padre

Aunque cada tercer domingo de junio las familias argentinas se reúnen para homenajear a los padres, pocos conocen a Sonora Smart Dodd, la hija de un veterano de guerra que desafió los sermones de la época para reivindicar el rol paterno en la crianza.

Cada año, al acercarse el tercer domingo de junio, las vidrieras se inundan de ofertas y las familias planifican almuerzos para agasajar a los padres. Sin embargo, detrás del asado y los regalos tradicionales, se esconde una historia de resiliencia, pérdida y profunda admiración familiar que comenzó hace más de un siglo en el norte de los Estados Unidos. La "madre" del Día del Padre fue, paradójicamente, una mujer: Sonora Smart Dodd.

Durante siglos, la religión católica había reservado el 19 de marzo -día de San José, el padre terrenal de Jesús- para honrar la paternidad, una tradición que aún conservan países como España, Bolivia y Honduras. Pero la globalización de la fecha que hoy rige en Argentina y en la mayor parte del mundo no nació de la liturgia eclesiástica, sino del corazón de una joven de 16 años en el estado de Washington.

El coraje de un padre viudo

Nacida en Arkansas en 1882, Sonora Smart se mudó con su familia a la ciudad de Spokane. Allí, la tragedia golpeó las puertas de su hogar cuando su madre, Ellen, falleció durante el parto de su sexto hijo.

Su padre, William Smart, un humilde granjero y veterano de la Guerra Civil estadounidense, tomó una decisión infrecuente para los estándares de finales del siglo XIX: no dividió a la familia ni entregó a los niños en adopción. Se hizo cargo, en absoluta soledad, de la crianza de sus seis hijos.

Como hermana mayor, Sonora asumió el rol de cuidar a sus hermanos pequeños y fue testigo directo del sacrificio descomunal de su progenitor.

"Con admiración, ella observó el trabajo y sacrificio de su padre para criar a sus hijos. Nunca olvidó su coraje y devoción", describió años más tarde la investigadora Dianne Beetler.

Una revelación entre los bancos de la iglesia

La chispa que encendió la celebración mundial ocurrió a finales de 1909. Sonora, ya casada con John Dodd, asistió a un servicio religioso en la Iglesia Metodista de Spokane. Aquella mañana, el reverendo ofreció un emotivo sermón dedicado al recién instaurado Día de la Madre. Mientras escuchaba las alabanzas hacia la figura materna, Sonora sintió una profunda injusticia: ¿por qué nadie reconocía el valor de los padres que, como el suyo, lo habían dado todo?

Decidida a cambiar las cosas, Sonora presentó una petición formal ante la Alianza Ministerial de Spokane. Su propuesta inicial era celebrar a los padres el 5 de junio, coincidiendo con el cumpleaños de su papá. Los ministros religiosos aceptaron la idea, pero debido a la falta de tiempo para preparar los sermones, la celebración se postergó dos semanas.

Así, el 19 de junio de 1910, el tercer domingo de aquel mes, se celebró el primer Día del Padre oficial de la historia. Las iglesias locales dedicaron sus misas a los padres, mientras que el alcalde de Spokane y el gobernador de Washington emitieron proclamas oficiales.

De Spokane al resto del mundo

La iniciativa de Sonora no tardó en replicarse. La noticia fue replicada por siete diarios nacionales, transformando a la joven en una celebridad involuntaria que llegó a responder un centenar de cartas diarias de agradecimiento. Con los años, la festividad se expandió por el territorio norteamericano hasta que el presidente Richard Nixon la firmó como ley nacional en 1972. Para ese entonces, la tradición ya había cruzado fronteras.

En Argentina, el camino hacia la consolidación de la fecha tuvo sus propios debates históricos. Durante un tiempo, existieron fuertes intentos de fijar el Día del Padre el 24 de agosto, en conmemoración del nacimiento de Mercedes Tomasa, la hija del General José de San Martín, para darle un sentido patriótico local. Sin embargo, la fuerza del calendario internacional terminó prevaleciendo, y desde hace décadas el país adoptó definitivamente el tercer domingo de junio.

Hoy, la herencia de Sonora Smart Dodd sigue viva en cada mesa familiar. Como definió su propia nieta, Barbara Dodd Hillerman Lieske, en diálogo con la BBC: "Fue su combinación de preparación y talento natural lo que hizo posible que el Día del Padre se hiciera realidad". Un homenaje nacido del amor filial que transformó la gratitud de una hija en una tradición universal.

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