Economía

El fin de una era: SanCor tiró la toalla y pidió formalmente su propia quiebra

Agobiada por una deuda de 120 millones de dólares y tras meses de parálisis operativa, la histórica cooperativa láctea admitió su insolvencia ante la Justicia de Rafaela, marcando el colapso definitivo de un gigante del cooperativismo argentino

La agonía de SanCor llegó a su punto de quiebre definitivo. En una presentación que sacudió los cimientos de la cuenca lechera, la conducción de la emblemática cooperativa solicitó ante el Juzgado de Primera Instancia de Distrito 5 en lo Civil y Comercial de Rafaela su propia quiebra. La decisión formaliza un secreto a voces: la empresa, que supo ser el buque insignia de la industria láctea nacional desde su fundación en 1938, se declaró incapaz de afrontar un pasivo que ya perfora el techo de los 120 millones de dólares.

El expediente judicial, radicado en la Cuarta Nominación bajo la mirada del juez Marcelo Germán Gelcich, describe un cuadro de insolvencia generalizada y una cesación de pagos que tornó inviable cualquier intento de salvataje. A pesar de los sucesivos planes de reestructuración y las gestiones políticas para inyectar fondos frescos, la realidad financiera terminó por devorar a la estructura. La falta de balances claros y el incumplimiento sistemático de acuerdos previos terminaron por agotar la paciencia de los acreedores y la capacidad de maniobra de sus directivos.

El impacto social de este derrumbe es profundo y doloroso. Desde la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina confirmaron que la parálisis es absoluta, con empleados que arrastran ocho meses sin percibir sus haberes y deudas acumuladas en concepto de aguinaldos y aportes previsionales. Esta crisis laboral no solo afecta a los miles de puestos directos, sino que derrama sobre toda la cadena de tamberos de la zona núcleo, quienes ven cómo desaparece su principal canal de comercialización en un escenario de total incertidumbre.

La caída de SanCor no es un hecho aislado, sino la culminación de un deterioro progresivo que se aceleró en el último año. La intervención judicial previa ya había encendido las alarmas sobre irregularidades contables y una pérdida de competitividad que la firma no pudo revertir. Lo que hoy se tramita en los tribunales de Santa Fe representa un sismo para la economía real argentina, cerrando un capítulo histórico del cooperativismo que, en su apogeo, llegó a ser ejemplo de producción y desarrollo regional.

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