Mendoza

Operativo "Goteo" en la Ruta 7: por qué despejar la frontera llevará casi una semana aunque pare de nevar

El Gobierno mendocino activa un quirúrgico esquema escalonado sobre la Ruta 7 para administrar el flujo de más de 1.500 camiones retenidos, mientras el pronóstico proyecta un escenario crítico de maniobras hasta agosto.

La reapertura del Paso Internacional Cristo Redentor no será cuestión de levantar una barrera y encender motores. Tras diez días de un feroz temporal cordillerano que mantiene paralizado al principal corredor bioceánico, las autoridades provinciales y nacionales pusieron en marcha un complejo rompecabezas logístico para evitar el colapso definitivo de la Ruta Nacional 7: un operativo de "goteo" diseñado para administrar una masa crítica de más de 1.500 camiones varados cuya evacuación demandará, como mínimo, entre cinco y seis días.

La magnitud del bloqueo -que se extiende desde el 18 de julio- obligó a gatillar el protocolo de contingencia para interrupciones superiores a las 72 horas. La clave del plan ya no es solo despejar la nieve, sino manejar el riesgo en el llano y la alta montaña.

Un pulmón logístico en el llano

Para impedir un cuello de botella letal en Uspallata y la zona de frontera, el esquema oficial apela a una distribución estratégica a lo largo del territorio mendocino:

Alta Montaña (580 camiones): Prioridad de evacuación concentrada entre Uspallata, el Área de Control Integrado (ACI) y servicios de zona.

Zona Mercosur y Paradores (970 camiones): Redirigidos a puntos de contención entre Eloy Guerrero y La Paz, además del nodo Red Mercosur.

Nuevos "pulmones" de regulación: Se instalaron áreas de espera adicionales sobre la RN 7 (acceso a Refinería de Luján de Cuyo y cruce con la RP 84) con capacidad para absorber 700 unidades en tránsito.

A esta ingeniería de espacios se suma una directiva operativa clave: las flotas con base en Mendoza deberán permanecer acopiadas en los predios de sus propias empresas, liberando de manera estricta los paradores públicos únicamente para el transporte de carga internacional.

La matemática de la montaña: 12 horas de ventana y paredones de hielo

Incluso en un escenario hipotético de reapertura inmediata, la normalización tropezará con los límites físicos del invierno. El horario de circulación invernal restringe el tránsito a solo 12 horas diarias. Si en condiciones óptimas cruzan entre 500 y 600 camiones por jornada, el flujo acumulado saturará la capacidad operativa del corredor durante casi una semana entera.

A esto se le suma la advertencia de la Dirección Nacional de Vialidad sobre el estado de la calzada: los transportistas deberán encarar la travesía encajonados por paredones de nieve congelada y sin banquinas transitables, lo que eliminará cualquier margen de error o maniobra de sobrepaso.

Sin válvulas de escape

El operativo de asistencia integral -que involucra a la Policía de Mendoza, Gendarmería, Vialidad, Defensa Civil y Salud para garantizar agua, sanitarios y atención médica- se desarrolla sobre un mapa regional sumamente restringido. Las vías alternativas en el sur están prácticamente anuladas: pasos clave como Pino Hachado en Neuquén sufren cierres intermitentes por el mismo sistema frontal, dejando opciones marginales como Hua Hum.

Con un pronóstico meteorológico que anticipa nuevas nevadas hasta al menos el 6 de agosto, el operativo mendocino se prepara no solo para ordenar una salida escalonada, sino para sostener una compleja administración de la espera a lo largo de toda la travesía bioceánica.

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