Economía

"Ya no da para más": un ex-Puma anunció el cierre de su empresa y 120 trabajadores quedaron en la calle

Santiago "Tati" Phelan, presidente de la firma Will Der S.A., comunicó el cese de operaciones de dos plantas fabriles tras un año y medio de crisis. El exentrenador del seleccionado argentino de rugby apuntó a la caída de la actividad, la falta de reposición de las marcas y el impacto de los productos importados.

El desplome de la actividad textil se cobra una nueva víctima en el tejido industrial argentino. La empresa Will Der S.A. anunció la bajada definitiva de persianas en dos de sus plantas, una medida drástica que dejó sin empleo a 120 trabajadores. La noticia generó una profunda conmoción, amplificada por el tono de angustia con el que Santiago "Tati" Phelan, presidente de la compañía y emblemático exentrenador de Los Pumas entre 2008 y 2013, le comunicó la decisión a su personal.

Con la voz quebrada y visiblemente afectado, el exjugador de rugby explicó frente a los operarios la imposibilidad de mantener a flotación la fábrica a pesar de los esfuerzos realizados durante los últimos meses para captar nuevos clientes y sostener las fuentes laborales.

"Ya no da para más, cada vez estamos más embarrados y endeudados con más quilombos", admitió Phelan ante la asamblea de empleados.

La presión de las importaciones y la ruptura de la cadena de pagos

Durante la alocución, Phelan detalló cómo el contexto económico fue acorralando a la firma. Según explicó, la dirección buscó diversificar la producción e incluso intentó ingresar al sector minero para confeccionar mamelucos de trabajo, pero la coyuntura del mercado interno impidió cualquier margen de recuperación.

"Mucho de lo importado que está reemplazando a lo national y mucho de lo que no consumen las marcas y no hay reposición, todo eso nos mata", sostuvo el empresario.

A pesar de que comenzaron a surgir algunas consultas comerciales, los tiempos de la industria no coincidieron con las urgencias financieras de la planta:

"Empieza a haber pedidos, pero para el año que viene enero, febrero y marzo; estamos en agosto y ahora no hay laburo", señaló, precisando que la firma llevaba un año y medio buscando alternativas de supervivencia.

"Venimos hace un año y medio buscándole la vuelta, vendiendo los cheques, nos pagan a 150 días, con cheques rechazados. Si yo viera una luz me animo a seguir, pero lo que viene es peor, todas las empresas están cerrando", argumentó con desazón.

El desenlace quedó sellado en una frase lapidaria que marcó el fin de las operaciones:

"Las marcas no compran, no hay manera de poder continuar. Cambió la forma de trabajar. Lamentablemente, tenemos que cerrar la fábrica, el lunes no vengan", confirmó Phelan, al tiempo que advirtió sobre la incertidumbre para afrontar los compromisos económicos pendientes: "Se va a pagar lo que se puede pagar, puede ser todo o puede ser nada".

El descargo de la patronal y la negociación indemnizatoria

En el mismo encuentro, Armando Anasal, socio de Will Der S.A., tomó la palabra para volcar un duro descargo sobre el impacto de la macroeconomía en la actividad privada:

"La política digita nuestras vidas, digita el futuro de todos y nada depende de nosotros. Son 50 años tirados a la basura porque no puedo llegar a nada", expresó el directivo, y dirigiéndose a los trabajadores agregó: "Ustedes creen que soy una mierda, pero créanme, la política nos hundió", antes de pedirles que reflexionen sobre sus futuras elecciones en las urnas.

Frente a la liquidación de la empresa, la dirección trasladó una propuesta inicial para resolver la desvinculación de los 120 operarios, la cual contempla el abono del 50% de las indemnizaciones correspondientes. Ante este escenario, según informó BAE Negocios, las trabajadoras plantearon la posibilidad de que, en caso de no saldarse la totalidad del dinero adeudado, el porcentaje restante sea compensado mediante la entrega de parte de la maquinaria de las plantas.

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